Me resulta imposible decir cuánto dolor siento por la partida de mi compañera, porque sus características humanas, esas que sus camaradas del partido valoraron en el acto realizado en la sala de velatorios, yo las vivía a cada hora. Sí, Liliana alegró cada hora de mis días y fue mi sostén, la sensatez y la ternura que me condujeron en la vida.
La sentida despedida de los obreros y obreras de Brukman y Zanon