Partido de los Trabajadores Socialistas

Buenos Aires
23 de octubre de 2017

Movimiento Obrero

CAMBIOS EN EL GOBIERNO: ESTRATEGIA OFICIAL FRENTE A LA TENSION SOCIAL

Kirchner apuesta a los sindicatos para que ocupen el lugar de los piqueteros

26 Jul 2004 | El Presidente espera que recuperen protagonismo en la contención social. Por eso ve bien la reunificación de la CGT. Y que la CTA también tenga peso.   |   comentarios

En los últimos días el presidente Néstor Kirchner mostró con más de un gesto su expectativa por la unificación de las dos CGT. Recibió en la Casa Rosada al triunvirato de conducción integrado por Hugo Moyano, Susana Rueda y José Luis Lingieri. Y un par de días después se reunió fuera de agenda y sin fotos con Moyano y Juan Manuel Palacios, los jefes de lo que era antes la CGT disidente, el ala más resistente a las políticas económicas liberales de los 90.
Para el Presidente el renovado vigor, al menos institucional, de la CGT es una buena noticia: para él, a los desocupados los deben contener institucionalmente las organizaciones sindicales y no los grupos piqueteros que protagonizaron actos de violencia en los últimos tiempos.
En la lógica del Presidente los desamparados que hoy integran grupos piqueteros manejados por partidos de izquierda y los que siguen a Raúl Castells (a quien Kirchner diferencia del resto, al atribuirle a su accionar un interés más vinculado a lo pecuniario que a lo ideológico) "deben saber que hay otras vías y otras organizaciones que les permiten mayores posibilidades de inserción y desarrollo". Es que para Kirchner, los jefes piqueteros ideologizados "nunca van a parar de protestar, porque ésa es su razón de ser, más allá de las políticas del Gobierno". 
Los tiempos en que la Argentina tenía una extendida red de ámbitos de participación y contención social quedaron muy lejos. En ese entramado los sindicatos cumplían un rol central. Pero la expulsión masiva del mercado laboral que se inició con las políticas económicas liberales dejaron a los gremios flacos de afiliados, y el acompañamiento que muchos de ellos hicieron a esas mismas políticas durante el gobierno de Carlos Menem también los fue vaciando de representatividad genuina. En el último lustro, con la aparición del fenómeno piquetero se hizo un lugar común decir que esos grupos le habían ganado la calle a la CGT.
¿Será que la CGT quiere volver a ganarle la calle a los piqueteros? Esa no es exactamente la idea de Kirchner, según quienes lo conocen bien. Sino que haya un traspasamiento genuino de los grupos piqueteros a las organizaciones sindicales.
Y para eso, además del compromiso de la CGT, Kirchner también espera un acompañamiento más sostenido de la CTA que lidera Víctor De Gennaro, el sindicalista preferido del Presidente.
De todos modos el caso de la CTA es diferente, porque ya tiene su rama piquetera en el Movimiento de Tierra y Vivienda de Luis D"Elía.
Aunque últimamente en el corazón de la CTA hay una discusión en ciernes, porque no quiere que su perfil sindical termine desdibujado por una imagen meramente piquetera.
D"Elía, el rostro piquetero de la CTA, le causó un fuerte disgusto al Presidente el 26 de junio pasado, cuando estaba viajando a China. A pesar de que a Kirchner lo golpeó mucho el asesinato de Miguel Cisneros ("Era un militante bárbaro, un tipo buenísimo", dijo más de una vez en privado), no tiene dudas de que no se trató de un crimen político sino de una muerte vinculada a su labor para ayudar a que los chicos salgan de la droga.
Por eso lo enojó la toma de la comisaría de La Boca y el desmesurado ataque de D"Elía a Eduardo Duhalde. "¿Cómo va a decir que a Cisneros lo mató el duhaldismo? Eso no lo puede creer nadie", se le escuchó decir al Presidente. Sin embargo, tras hacer ese comentario subrayó inmediatamente las virtudes de D"Elía ("Es muy valioso").
Más allá de oficialistas u opositores, Kirchner –dicen en su entorno– está convencido de que la actividad de los piqueteros está en retirada. "Cada vez son menos, hay que dejarlos que se debiliten por el aislamiento de la sociedad. Si los reprimimos hacemos lo que ellos quieren, porque necesitan victimizarse."
"No se dan cuenta que la Argentina no quiere violencia y que cuando se exceden la sociedad los margina. Siempre fue así. Le pasó a la guerrilla en los 70 y hasta le pasó al propio Moyano, cuando se pasó de rosca, como él mismo lo admite", fue otra de las definiciones que dio el Presidente ante un grupo de allegados la semana pasada.
Siempre, aun irritado, Kirchner se cuida de diferenciar a los dirigentes de los pobres que representan. "Hay algunos de esos dirigentes que se quieren hacer los revolucionarios y son una triste caricatura."
Así, sobre ese cuadro de situación que trazó el Presidente y pidiéndole que cumpla un rol específico, renació la CGT que volvió a unir a ex menemistas con antiguos antimenemistas, en una proporción que no agrada del todo a Kirchner, pero que –asegura– tampoco le preocupa.
Aunque quizá le preocupe lo suficiente como para no abusar de los abrazos. Por lo pronto, hoy no irá a la CGT para recordar la muerte de Evita, y hará un homenaje propio en la Casa Rosada.

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