Partido de los Trabajadores Socialistas

Buenos Aires
21 de octubre de 2017

Nacional

Acto obrero y socialista

José Montes en la Federación de Box

09 Jul 2004 | José Montes Dirigente obrero del Astillero Río Santiago y de la dirección nacional de nuestro partido fue el encargado de dar cierre a la jornada en la Federación de Box.   |   comentarios



Ayer en el Astillero Río Santiago se produjeron dos hechos: uno grande que tuvo repercusión nacional en todos los medios: el acto en el que Kirckner y Chavez anunciaron la posibilidad de construir 8 petroleros para Venezuela en el Astillero.
Pero hubo otro hecho en el Astillero, más pequeño pero de una importancia muy grande, que no va a salir en ningún medio:
Se realizo un plenario de 120 trabajadores, que fue la culminación de casi diez días de asambleas de secciones masivas, donde participaron más de 1000 compañeros, en esas asambleas se eligieron 51 delegados.
Y en ese plenario se decidió conformar la Lista que va a enfrentar a la burocracia de ATE Ensenada en las próximas elecciones de Junta Interna del Astillero.
Allí se decidió que esa lista compuesta por delegados elegidos en sus secciones lleve el nombre de LISTA NEGRA, en homenaje a nuestros 14 hermanos mineros asesinados en Río Turbio.
También quiero informarles que junto al compañero Miguel Lago, un obrero de gran tradición partidaria, el como delegado Adjunto y yo como secretario de prensa tenemos el orgullo de ser parte de la lista en los seis primeros cargos de la lista y que junto a nosotros también la integra otro obrero de tradición partidaria como el compañero Quique Ferreyra. (...)
En su discurso Chávez dijo que "la espada de Bolívar recorre Latinoamérica..." . En realidad compañeros lo que recorre Latinoamérica es la guadaña de Anne Krueger aumentando la desocupación, la miseria y el hambre. Transformando a nuestro país y el continente en colonias del imperialismo yanky. Y si no veamos qué pasa con la deuda externa. Todos los políticos, desde López Murphy a la Carrió, apoyan la negociación de la deuda que está llevando adelante el gobierno de Kirchner.
Pero ninguno está a favor que se abra un gran debate nacional para que el pueblo decida qué hacer con deuda. ¿Por qué?
Porque están hipotecando el futuro de tres generaciones.
Sí compañeros, nuestros hijos, nuestros nietos y los hijos de nuestros nietos son los que van a tener que pagar esta colosal estafa de la deuda externa. Este acuerdo que están negociando a espaldas de los trabajadores y el pueblo es peor que el acuerdo de la década infame de los 30. Y para muestra basta un botón: hace poco pagaron 3.500 millones de dólares de la deuda: el equivalente a 60 millones de Planes Trabajar. Y se comprometen a pagar mucho más en los próximos 40 años.
Frente a esta entrega vergonzosa del "progresista" Kirchner, desde el PTS levantamos un reclamo democrático elemental, no ya una medida socialista, sino que seamos los trabajadores y el pueblo, - los que vamos a tener que pagar -, los que decidamos sobre nuestro futuro.
Por esto, en el caso puntual de la deuda externa y el envío de tropas a Haití, llamamos a luchar por imponer un referéndum, plebiscito o consulta popular vinculante para que se exprese la voluntad popular, como también lo proponen Luis Zamora y el Partido Obrero.
El "capitalismo en serio" de Kirchner es el que negocia con los usureros pagarles la deuda externa con la plata para salarios, trabajo, salud y educación. Con el "capitalismo en serio" de Duhalde y Kirchner lo peor está por venir. Tendremos mucha más deuda externa que cuando estaban Cavallo y De La Rúa, antes del default y la tan famosa quita.
Por esto y porque está demostrado que es una deuda totalmente fraudulenta, porque ya hemos pagado varias veces más de lo que nos han prestado, proponemos a los trabajadores y sus organizaciones combativas levantar el no pago de la deuda externa y la ruptura con el FMI.
Compañeros:
No se puede ser progresista y defender al capitalismo a la vez. Kirchner dice : "queremos un capitalismo en serio"... "un modelo nacional de capitalismo pujante e inteligente". Lo dijo el mes pasado, en el segundo aniversario de la Asociación de Empresario Argentinos, donde están los 70 dueños de las mayores empresas del país que facturan en conjunto 40.000 millones de pesos y exportan 7.000 millones de dólares al año. En la cena con Kirchner estaban Pagani del Grupo Arcor, Mastellone (de La Serenísima), Enrique Pescarmona, Aldo Roggio, Sebastián Bagó (de Laboratorios Bagó), Manuel Sacerdote (del Banco de Boston), Oscar Vicente (de Petrobras), Ranero Díaz (de Repsol YPF), Julio Saguier (de La Nación), Héctor Magneto (del grupo Clarín), Alfredo Coto (de supermercados Coto), Luis María Castro (de Unilever) y Arturo Acevedo (de Acindar).
Muchos de estos empresarios lo acompañaron a China a ver qué nuevos negocios hacen y son los principales pregoneros de la campaña anti-piquetera y de "mano dura", ellos son los están ganando fortunas con la política económica del gobierno.
Son los mismos que hace 28 años financiaron el golpe genocida del ´76. No es casual, que el gerente general de Acindar, la siderúrgica de Acevedo, que estaba comiendo con Kirchner, era de Martínez de Hoz, el que luego fue Ministro de Economía de Videla.
No existe un capitalismo progresista y un capitalismo salvaje. El capitalismo es un sistema basado en la competencia despiadada de los patrones por la ganancia que le sacan los trabajadores. El capitalista que no pelea, que no compite, que no busca la forma de producir más en menos tiempo y pagando los menores salarios, desaparece.
El capitalista que gana es el que no duda en usar todo tipo de engaños junto a la fuerza represiva del estado para que los trabajadores le obedezcan. Y si esto no les alcanza son capaces de llegar. Incluso al genocidio, como lo hicieron en el 73 en Chile y en 1976 en Argentina.
Por eso, todos los capitalistas del mundo están tan contentos con China, donde una brutal dictadura de una burocracia pro-capitalista mantiene ejércitos de obreros trabajando por un poco más de 100 dólares al año.
¿Por qué Kirchner que tanto habla de los derechos humanos en la Argentina, en China no dijo una palabra de la masacre de la Plaza Tian An Men, de 1989 donde hubo varios miles de obreros y estudiantes muertos?...¡Para garantizar sus negocios!. Kirchner y todos los gobiernos del mundo hacen lo mismo, saludan a la burocracia china que está liquidando la grandiosa revolución que hicieron los campesinos y trabajadores chinos.
Hablar de "distribuir la riqueza" dentro del capitalismo sin atacar la propiedad de los capitalistas es un verdadero cuento. En los años 70 los trabajadores recibíamos un 43% de la renta nacional, hoy recibimos apenas un 20% ¡!!Miren hasta dónde hemos llegado, que no sólo tenemos que defender el derecho a trabajar, -es decir, a que los capitalistas nos exploten-, sino que con la campaña contra los movimientos piqueteros ¡¡están cuestionando el derecho a marchar y protestar!!
Hicieron un escándalo por lo de la comisaría del barrio de la Boca y taparon lo verdaderamente serio: han empezado a asesinar militantes sociales como el Oso Cisneros, además de los pibes que mata la policía como Diego Lucena.
La conclusión es clara: para defender los derechos más elementales de los trabajadores y de todos los sectores oprimidos de la sociedad, hay que enfrentar seriamente el poder de los monopolios capitalistas, extranjeros y nacionales.
Pusimos en pie esta tribuna para decir que hay que terminar con la entrega al imperialismo y construir un partido de la clase trabajadora.
Y acá vamos a lo central: la única fuerza social que puede enfrentar y derrotar a la fuerza social capitalista, con su policía, sus partidos, su justicia, es la de la clase trabajadora. Para esto necesita ganar confianza en sus propias fuerzas y tener a su frente una dirección que la unifique y que le permita hegemonizar a los sectores de las clases medias que quieran un verdadero cambio social. La historia, a nivel internacional ha demostrado lo poderosa que es la clase trabajadora. En sólo 150 años (que en la historia de la humanidad es poco tiempo) la clase obrera no sólo creó enormes sindicatos en todos los países del mundo, impuso las obras sociales, las vacaciones y todas las conquistas que paso a paso los capitalistas quieren liquidar, creo grandes partidos socialistas y comunistas, formó cuatro internacionales que organizaron a millones, donde militaron heroicos trabajadores, estudiantes e intelectuales que dieron su vida por la liberación de la humanidad.
No sólo grandes intelectuales y dirigentes revolucionarios como Marx, Engels, Luxemburgo, Lenin, Trotsky o Gramsci, sino miles y miles de anónimos combatientes. Y no se quedó allí: hizo la Revolución Rusa en 1917 organizando el estado de los soviets (que significa "consejos" en ruso) que cambio la historia de todo el siglo XX. Frente a todos estos procesos la burguesía actuó con represión y con corrupción, y dentro de las organizaciones obreras surgieron burocracias que se enquistaron en los sindicatos, en los partidos y los estados de trabajadores.
Pero lo que relató el compañero Christian Castillo de los nuevos procesos de lucha y organización de los trabajadores en varios países, como en Argentina lo son Zanon, Brukman, el Subte, los mineros del Turbio, los piqueteros combativos, los estatales y docentes que vienen luchando en varias provincias y tantos otros, muestra que esta fabulosa historia de la clase obrera, después de más de 20 años de derrotas y retrocesos, comienza a reescribirse y seguramente dará páginas más gloriosas que las que dio en el pasado.
Pero a nosotros no nos interesa sólo elogiar las grandes acciones que pueden hacer nuestros hermanos de clase sino preparar las condiciones para la victoria, es decir, para una sociedad sin explotadores ni explotados. Para eso, hace falta un partido revolucionario que sea distinto a todos los demás, porque la tarea que tenemos enfrente no es sólo resistir sino vencer. Y vencer significa crear un nuevo tipo de democracia, un nuevo tipo de sociedad.
Las tres grandes revoluciones rusas, la de 1905, la de febrero y octubre de 1917 vieron aparecer en la escena política un nuevo tipo de organización de lucha que luego se transformó en la base de un nuevo estado, de un estado de los trabajadores que luchaba por extender la revolución por todo el mundo para instaurar el socialismo.
Esa organización, que fue producto de la creatividad de millones de obreros y campesinos rusos, y que luego se extendió por toda Europa como reguero de pólvora, fueron los consejos de diputados obreros, los famosos soviets, una organización basada en las grandes empresas, en los campos, en las minas y en los cuarteles, con diputados revocables por asambleas, que prohibía el voto a los contrarrevolucionarios y a los que explotaban el trabajo ajeno.
Esta organización tiende a resurgir cada vez que las grandes masas entran en periodos revolucionario y se disponen a acabar con el orden existente. Así ocurrió en la Alemania de los "20, en Hungría del ’56, en Portugal, Bolivia y Chile de los 70.
El partido que queremos construir debe prepararse no sólo para dirigir estas organizaciones en la lucha por el poder, sino a competir con otros partidos obreros y campesinos en el nuevo estado de los explotados por el que luchamos, hasta que la revolución derrote al imperialismo a nivel internacional y desaparezcan las clases, y por lo tanto la necesidad de una organización estatal, es decir, represiva.
Como se ve, no nos proponemos pequeñas tareas, sino las más grandes que se puedan proponer los explotados y desheredados de la tierra.
Cuando en las luchas cotidianas, el PTS, incluso contra otros partidos de izquierda llama constantemente a formar cuerpos de delegados revocables, a confiar en las decisiones de las asambleas, poner en pie coordinadoras como la del Alto Valle, y tratar de que se extiendan, es porque, para nosotros, estas luchas pequeñas de hoy deben ser un ejercicio de la democracia obrera que constituye nuestro programa estratégico contra el estado y la falsa democracia de los capitalistas.
A ese partido los llamamos a construir juntos. Es necesario forjar desde ahora, antes que sea demasiado tarde, la dirección política revolucionaria de los trabajadores, fusionando lo mejor de la vanguardia obrera y la intelectualidad marxista en un partido de trabajadores revolucionario.
Un partido que exprese la voluntad política de los esclavos insurrectos para terminar con la prepotencia patronal. Un partido que no ceda ante los golpes de la represión ni ante los "cantos de sirena" de la conciliación de clases. Un partido que luche por una perspectiva clasista y militante para el movimiento piquetero pero que no busque construirse administrando los planes de asistencia social del estado.
Un partido que utilice la tribuna electoral pero sin electoralismo.
A ese partido apunta el PTS, en el programa, en la teoría y en la práctica de todos los días, sin doble discurso.
Sin embargo somos realistas. Hoy, la clase obrera no es revolucionaria. Mantiene su tradición peronista y tiene ilusiones en Kirchner y no creemos que sólo mediante la propaganda de las grandes ideas -que acabo de plantear- lograremos convencer a los millones de trabajadores y el pueblo pobre de que rompa con sus partidos tradicionales.
Es por eso que, al mismo tiempo que hacemos una profunda propaganda y agitación por nuestro programa, llamamos a los sindicatos combativos, comisiones internas antiburocraticas, a los movimientos piqueteros independientes del gobierno y a los partidos de la izquierda clasista, a impulsar juntos, ya un gran movimiento o frente político de los trabajadores, como un paso, en el camino de la indispensable independencia política de la clase trabajadora.
No duden compañeros que si surgiera una organización de centenares de miles o millones que rompiera con la mugre de los partidos tradicionales levantando la independencia política de los trabajadores. Estaríamos dando un paso gigantesco en el camino de que la clase obrera se proponga dar una salida al conjunto de la nación y entonces no habría ninguna muralla china, como la que hoy forma el peronismo y la burocracia sindical, para que las ideas y el programa de los revolucionarios se hagan realidad.
Entonces, compañeros, al mismo tiempo que debemos multiplicar las filas de nuestra organización revolucionaria, el PTS, tendamos un puente con el obrero aún peronista, o jóvenes trabajadores sin partido: porque cuando nuestra clase se ponga en movimiento no habrá nadie que la detenga y tomará el cielo por asalto.

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