Partido de los Trabajadores Socialistas

Buenos Aires
19 de noviembre de 2017

La Verdad Obrera N° 548

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POLÉMICA EN LA REVISTA IDEAS DE IZQUIERDA

Izquierda, clase obrera y el debate sobre la “doble conciencia”

21 Nov 2013   |   comentarios

Entre la variedad de discusiones que recorrieron las páginas de la revista Ideas de Izquierda en esta primera etapa (en diciembre se publicará el nro. 6); el debate que se conoció como de la “doble conciencia”, tiene aspectos relevantes para el actual momento histórico, no sólo nacional, sino internacional.

Entre la variedad de discusiones que recorrieron las páginas de la revista Ideas de Izquierda en esta primera etapa (en diciembre se publicará el nro. 6); el debate que se conoció como de la “doble conciencia”, tiene aspectos relevantes para el actual momento histórico, no sólo nacional, sino internacional.

La definición es introducida por el destacado historiador inglés Daniel James (autor de un clásico estudio sobre el peronismo y la clase trabajadora: “Resistencia e Integración”) en una entrevista publicada en el nro. 2 de la revista. Allí cuenta que a partir de la experiencia política de su padre (que era dirigente comunista en la Inglaterra de pos-guerra) y luego del estudio del peronismo, llega la conclusión de que para él existe en la clase obrera una especie de “doble conciencia”, en la que se manifiesta un “abismo” entre la reivindicación de los dirigentes de izquierda como delegados de base y la adhesión a sus ideas políticas.

El historiador argentino Juan Hernández, publica un artículo en el nro. 3, cuestionando no tanto el uso metafórico de la definición, como el intento de darle un carácter “espistemológico”. Allí describe que también Juan Carlos Torre (otro destacado sociólogo e historiador) tiene una tesis similar para explicar el fenómeno del clasismo cordobés. En su crítica, Hernández afirma “que resulta difícil aceptar que las bases sindicales no conociesen la ideología y las posiciones políticas de los dirigentes clasistas, o establecer un corte tajante entre los principios de acción sindical y los principios políticos de las corrientes sindicales”. Es decir, cuestiona que exista esa separación tajante entre los trabajadores en relación con su percepción sobre la acción de los delegados de izquierda y su ideología política. En todo caso los fracasos del clasismo o de la izquierda en general hay que rastrearlos en los errores de su estrategia y de su política.

Justamente es Torre el que retoma la cuestión en una entrevista del nro. 4. Como conclusión de su experiencia militante en los años sesenta y setenta, junto a los obreros mecánicos de Córdoba, afirma que “Los trabajadores van a apoyar en sus luchas de empresa a militantes aguerridos de tradición socialista, pero cuando llega el momento de las urnas, el momento de ponerse la camiseta política, muchas veces miran hacia otro lado”.

Conciencia y experiencia histórica

En el nro. 5, nuestra compañera Paula Varela interviene describiendo la evolución del concepto en la obra de James y alertando contra la posibilidad de que la noción se use para una posible descripción en un “estado de naturaleza” de la conciencia obrera; como un fundamento de la “eternidad” del reformismo como ideología en la clase obrera en general, y del peronismo en la clase obrera argentina, en particular. Esta “naturalización” de un fenómeno que es histórico, no explica un rasgo central: la persistente tradición de la izquierda clasista. Luego analiza el rol que cumplió la estatización de los sindicatos y su especificidad en los países semi-coloniales, en el marco de la instauración de lo que se conoció como el “pacto keynesiano” de la segunda pos-guerra, en condiciones generales de crecimiento económico y predominio del reformismo. Finalmente arroja algunas hipótesis sobre estado de la cuestión bajo los años kirchneristas, para pensar en qué medida se fortaleció lo que llaman la “doble conciencia” y cuáles fueron sus límites.

Por nuestra parte en ese mismo número, en el artículo “La doble conciencia y la teoría marxista”, partimos de afirmar que un aspecto de verdad que puede tener la noción de “doble conciencia”, está en que la forma específica de explotación del capitalismo, donde la explotación es estrictamente económica, tiende separar una “esfera” económica y otra política, cuestión que tiene su manifestación en la conciencia de las clases en general y de la clase obrera en particular. Sin embargo, acordando en que no es un fenómeno “natural”, introducimos elementos de marxistas como Gramsci y Trotsky o incluso Adolfo Gilly (que analiza la particular organización de la clase obrera argentina). Porque los cambios del capitalismo en su época imperialista, las experiencias de revoluciones o procesos revolucionarios, imponen repensar que elementos mantienen vigencia de los clásicos y cuáles no (o deben ser contextualizados en un sentido muy diferente del original). Por ejemplo el “Qué hacer” de Lenin que trata específicamente sobre esta cuestión fue escrito antes del proceso de estatización masivo de los sindicatos e incluso antes de la experiencia de la revolución rusa y todos los procesos revolucionarios del siglo XX. En este sentido, repetir el esquema del “Qué hacer” sobre que el partido aporta “desde afuera” los elementos de conciencia socialista (revisado luego por el propio Lenin al calor de la revolución de 1905), es limitado. La relación entre economía y política, para dar un ejemplo, se modificó cualitativamente en la época imperialista. Y la experiencia histórica demostró que lo que James llama “doble conciencia” se refuerza en momentos de ascenso capitalista y crecimiento que posibilita concesiones, pero se erosionan sus bases en momentos de crisis o de revolución, donde la conciencia puede dar saltos en cortos períodos de tiempo, a diferencia de su evolución en tiempos de paz social. Y que su superación no está ligada sólo a una lucha ideológica, sino a la necesidad de un programa (transicional) que unifique la lucha económica y la lucha política de forma tal que la experiencia de la clase obrera confluya con los esfuerzos de los marxistas por construir un partido revolucionario.

La elección del FIT y nuevos problemas teóricos

El éxito electoral del Frente de Izquierda se dio en momentos en que estaba en curso el debate y se incorporó necesariamente a la discusión y abrió nuevos interrogantes que es necesario pensar. ¿Cuánto queda de la llamada “doble conciencia” hoy en que hay crisis del peronismo y un sector de obreros se orienta hacia la izquierda? ¿Qué consecuencias podría tener la recuperación de los sindicatos para el desarrollo de un partido revolucionario en la Argentina? ¿Cómo se puede articular desde el punto de vista de una estrategia proletaria la lucha por sindicatos de masas independientes del estado y la lucha por organismos del tipo de las coordinadoras interfabriles (que quedaron como un aspecto destacado del último ascenso)?

Como se evidencia, entre los desafíos que nos deja planteado el avance del FIT, además de los políticos, programáticos y organizativos, hay desafíos ideológicos y teóricos complejos que no pueden resolverse con frases hechas o repitiendo los clásicos. Nuestro llamado a la militancia es a estudiar las notas que están publicadas en “Ideas de Izquierda”, e intervenir para avanzar en recrear el marxismo ante los hechos actuales y profundizar el pensamiento estratégico de cara a las tareas que tenemos por delante.

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