Partido de los Trabajadores Socialistas

Buenos Aires
25 de mayo de 2019

La Verdad Obrera N° 505

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CALÓ EN EL LANZAMIENTO DE LA JUVENTUD SINDICAL PERONISTA

Ideologías extrañas

13 Dec 2012   |   comentarios

Antonio Caló declaró que: “la CGT es peronista y no necesitamos otras ideologías que no sea la de los trabajadores”. Lo hizo en el marco del acto de lanzamiento de la Juventud Sindical Peronista en la sede del SMATA.

Antonio Caló declaró que: “la CGT es peronista y no necesitamos otras ideologías que no sea la de los trabajadores”. Lo hizo en el marco del acto de lanzamiento de la Juventud Sindical Peronista en la sede del SMATA. El burócrata de la CGT oficialista desnudó así la ideología reaccionaria que comparte el conjunto de la burocracia sindical peronista y la calaña ideológica de los sindicalistas aliados al gobierno “nacional y popular”.

Caló retoma un discurso histórico de los burócratas que, desde los tiempos de Vandor -a quien salío a a reivindicar al igual que Moyano- arremetía en su verba contra el “sucio trapo rojo” y las “ideologías foráneas” como cobertura de los matones que liquidaban a los luchadores obreros, antiburocráticas y combativos. En la misma sintonía, su segundo en la UOM, Juan Belén, había advertido ya hace tiempo contra la “zurda loca”.

El movimiento obrero internacional y nacional se fundan bajo la perspectiva del socialismo revolucionario de la lucha de clases y de que la liberación de los trabajadores es obra de los trabajadores mismos. La ideología extraña al movimiento obrero es el peronismo -que surge a mediados de los ‘40- ya que su función declarada es borrar la idea de la organización de los trabajadores para la lucha de clases contra el capital, en nombre de la armonía de clases y la unidad nacional de explotadores y explotados en una causa y un frente común. El propio Perón decía que su objetivo era buscar “una perfecta regulación entre las clases trabajadoras, medias y capitalistas, procurando una armonización perfecta de fuerzas, donde la riqueza no se vea perjudicada” y agregaba: “es un grave error creer que el sindicalismo obrero es un perjuicio para el patrón... Por el contrario, es la forma de evitar que el patrón tenga que luchar con sus obreros (…) es el medio para que lleguen a un acuerdo, no a una lucha (…)” (Discurso en la Bolsa de Comercio, 1944).

La dirección peronista en el movimiento obrero llevó a la estatización de los sindicatos, a su corrupción, a la supresión de la democracia sindical, a una dirigencia vendida y entregada a los patrones y a una política de seguidismo a la burguesía que condujo a los trabajadores una y otra vez a la derrota. Así fue ante el golpe gorila de 1955 donde la CGT se desbandó casi sin combatir, en la Resistencia Peronista donde entregó la huelga del Frigorífico Lisandro de la Torre y erigió el poder de la burocracia vandorista, en los ‘70 como parte de las bandas contrarrevolucionarias de las Tres A dirigidas por Rucci y Lorenzo Miguel y en los ‘90 entregándose de pies y manos al menemismo.

Caló además disputa con Moyano la reivindicación de la JSP, que es nada más y nada menos que la sigla que agrupaba a los matones de la derecha sindical peronista que participaba de la Triple A.
La clase obrera argentina tiene otra tradición revolucionaria nacional en sus grandes gestas combativas y en su organización por la base. Tiene también un origen internacionalista del que debe estar orgullosa. El sindicalismo de base clasista y la izquierda revolucionaria reivindica esta tradición histórica que tanto espanto causa en la burocracia sindical.

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