Partido de los Trabajadores Socialistas

Buenos Aires
17 de octubre de 2019

La Verdad Obrera N° 531

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DECLARACIÓN ANTE EL CASO BÁRCENAS

Estado Español: Abajo Rajoy y todo el Régimen del ‘78

18 Jul 2013   |   comentarios

Ni dos semanas. Eso es lo que ha tardado el ex-tesorero del PP Luis Bárcenas en “tirar de la manta” después de su entrada en prisión. La incapacidad del Gobierno y del PP para evitar esta decisión judicial le ha convencido para empezar su venganza fría por medio de la filtración de nuevos documentos que implican directamente a Rajoy en el cobro de sobre-sueldos y de los sms entre éste y Bárcenas hasta marzo de 2013. En estas comunicaciones queda probada la estrecha relación amistosa entre ambos, el apoyo del Gobierno al mayor corrupto de la historia reciente y las amenazas de éste cuando empezaba a verse abandonado por el PP.

Además en las últimas declaraciones de Bárcenas ante el juez, ha reconocido nada más y nada menos que entregó en mano a Rajoy y Cospedal sobres con al menos 50.000 euros de dinero en efectivo, que el PP recibió dinero negro de empresarios a cambio de adjudicaciones de obras y que los presidentes y secretarios generales conocían esta trama.

Estamos ante una gran crisis del gobierno de Rajoy en medio de una histórica crisis económica que golpea duramente al conjunto de la clase trabajadora y sectores populares. Una crisis profunda que toca a todas las instituciones del Régimen del ‘78, después de varias tramas de corrupción que salpican hasta a la Familia Real.
Detrás de la corrupción: un Estado y una Justicia al servicio de los capitalistas
Con la publicación de los primeros papeles de Bárcenas en enero quedó demostrada la estrecha relación entre la casta política de este Régimen y las grandes empresas. Las constructoras que se beneficiaron de la Ley del Suelo de 1997, de la adjudicación de obra pública y la gigantesca burbuja inmobiliaria española, eran las principales acreedoras de la caja B del PP, de la que salían sobres regularmente para contentar a diputados, ministros y altos cargos del partido. Una práctica tan habitual que explica que ya superen los 800 los casos de corrupción de cargos públicos abiertos en el Estado español. Y es que parafraseando a Marx, el gobierno del estado burgués nunca ha dejado de ser el Consejo de Administración de los intereses comunes de las grandes fortunas de un país.

Esta nueva tanda de documentos derrumba otra de las grandes mentiras del Régimen, que la Justicia es independiente e igual para todos. De hecho en las declaraciones de hoy Bárcenas ha reconocido que tanto antes como después de su entrada en prisión, ha recibido propuestas del PP para llegar a un acuerdo y conseguir la nulidad del proceso a condición de que guardara silencio; y si así lo hacía, entregarían a cambio la cabeza del Ministro de Justicia Gallardón.

Rajoy ha tratado hasta el último momento de utilizar su posición como Presidente del Gobierno y el control de la Fiscalía para evitar el ingreso en prisión de su amigo y antiguo tesorero. No ha podido hacerlo, porque el coste político para el Régimen y sus instituciones iba a ser demasiado alto. Pero sí logró recientemente que quedara en libertad Miguel Blesa, el ex-Presidente de Caja Madrid, y que se le pusiera un nuevo juez más al gusto de su defensa. También logró, con la Fiscalía de por medio y a petición de la Casa Real, que la Infanta dejara de estar imputada en el caso Noos.

La parcialidad de la Justicia, alineada con uno u otro sector del Régimen, la reconoce hasta la misma Vice-presidenta del Gobierno cuando presenta como prueba de que no hubo negociación con Bárcenas el que ahora esté en la cárcel. Dando por reconocido que si hubieran querido -o mejor dicho, les hubiera dado la correlación de fuerzas dentro del Régimen- lo hubieran evitado. O las declaraciones de la Delegada del Gobierno en Madrid, Cristina Cifuentes que ve "normal" el cruce de mensajes entre Bárcenas y Rajoy. U otro diputado popular que en declaraciones a El País se lamenta de que han perdido el control del caso, que la Fiscalía ya no les obedece como demuestra la llamada a declarar a Dolores de Cospedal.
Que hoy duerma entre rejas “uno de los suyos” no significa que la justicia se haya convertido en imparcial e igual para todos. Si no más bien muestra la debilidad del Gobierno y el Régimen para poder actuar con la normalidad de siempre -protegiendo, blindando o indultando “a los suyos”- en mitad del desgaste creciente provocado por su política de ataques anti-obreros y anti-populares y los escándalos de corrupción, así como del Régimen del ‘78 en general.

Ningún partido de este Régimen para ricos puede ser alternativa a la crisis política
El escándalo Bárcenas está tratando de ser capitalizado por el PSOE y otros partidos de oposición como IU. Rubalcaba y Cayo Lara pidieron los primeros la dimisión de Rajoy, y el martes ya el PSOE ha anunciado que si Rajoy no compadece en las Cortes presentará una moción de censura. CiU se mantienen más prudentes en su exigencia de explicaciones, y es que cuando las cosas se ponen feas hay que “agradecer” algunos favores pasados, como el indulto de dos altos cargos de Unió a finales de 2012.

Lo cierto es que ninguno de ellos puede sentar cátedra contra la corrupción, pues todos los partidos del Régimen están implicados en varios casos de corrupción. El caso más conocido es el de CiU, con varios escándalos abiertos. Pero también el PSOE es protagonista de grandes escándalos, como el de los ERE de la Junta de Andalucía, en el que se lucraron una larga lista de cargos públicos con 150 millones de euros destinados a combatir el desempleo de la región. IU, ahora socia de Gobierno de la Junta, es parte de la barrera defensiva para que este caso quede impune, oponiéndose a nuevas investigaciones parlamentarias o apoyando que la Junta costee los gastos de defensa de los altos cargos imputados.

No podemos esperar entonces que el fin de la corrupción venga de la mano de ninguno de estos partidos del Régimen del 78, imbuidos hasta las cejas de todas las prácticas habituales de tratas, manejos y corruptelas entre los cargos públicos de todos los niveles y los grandes empresarios. Unos partidos que son parte de una casta cada vez más rechazada por los trabajadores y sectores populares.
No es corrupción, es capitalismo. Por una Asamblea Constituyente Revolucionaria
Aunque Rajoy en sus declaraciones insiste en que en la estabilidad de su mayoría absoluta, el rechazo social al Gobierno del PP es cada vez mayor, y su caída continuada en las encuestas de intención de voto y valoración son un reflejo de ello. También los cánticos por la dimisión de Rajoy que son ya habituales en casi todas las manifestaciones contra los recortes, despidos. Este malestar sin embargo viene conteniéndose sistemáticamente por parte de partidos como IU que intervienen en los movimientos sociales para tratar de canalizar la indignación detrás de un proyecto reformista y electoral. Y sobre todo, por parte de la burocracia sindical de CCOO y UGT, que después de un 2012 en el que empezamos a ver a la clase trabajadora en acción -huelgas generales, huelga minera, protestas de trabajadores públicos, etc.- están empleándose a fondo en 2013 para evitar que salga de nuevo a la calle con sus propios métodos, lo cual está generando un cierto desgaste en muchos de los jóvenes y sectores populares que se vienen movilizando desde el 15M.

Es por ello necesario denunciar la criminal política de Toxo y Méndez que están dejando perder decenas de conquistas, caer centenares de convenios... a costa de evitar una salida a escena de los trabajadores que pondría en serios apuros al Gobierno y al Régimen del ‘78. IU por su parte llama a manifestaciones... pero las aplaza hasta después del verano. Si realmente queremos acabar con el Gobierno por medio de la movilización no bastará con manifestaciones y que dejan pasar semanas desde los hechos más graves. Debemos exigir el fin de la política de contención de la burocracia sindical, a la que IU le sigue el juego, y la convocatoria de una huelga general y un plan de lucha contra Rajoy y sus medidas que fuerce la caída del Gobierno del PP.

Pero tirar abajo al PP para dar paso al PSOE o un Gobierno PSOE-IU no sería ninguna salida para acabar con la corrupción y los grandes problemas sociales que hoy padecemos. La alianza entre la clase política dominante y la elite financiera que se benefició de los grandes negocios estos años se opone a la más mínima reforma del régimen. Incluso se habla que un acuerdo a tres bandas –PP, PSOE y Zarzuela- está en marcha con el objetivo de rebajar hasta una dimensión controlable el tamaño de tres escándalos cada uno de los cuales, por sí solo, podría llevarse por delante el Régimen: el caso Bárcenas, el asunto de los ERE andaluces y la pesadilla del yernísimo Iñaki Urdangarín.

Por ello para evitar otro “recambio” de Gobierno que no cambie nada tenemos que apuntar no sólo al Gobierno del PP sino al conjunto del Régimen del ‘78 y sus partidos. Luchar por conseguir imponer mediante la movilización de la clase trabajadora y el resto de sectores populares un proceso constituyente revolucionario sobre las ruinas de esta democracia para ricos.

Un proceso constituyente que termine con el sistema político de los capitalistas y todas sus reaccionarias instituciones, como el Senado y el Congreso, el Supremo, la Audiencia Nacional y el Constitucional, la Presidencia del Gobierno, la Corona. Un proceso que retome las formas de democracia más avanzadas que conquistó la clase obrera y que quedaron planteadas en la experiencia de la Comuna de Paris. Donde se amplíe el voto a todos los mayores de 15 años, nativos o extranjeros, se elija una única cámara con poderes legislativos y ejecutivos, electa proporcionalmente en una sola circunscripción, donde los diputados pasen a ser revocables y cobre lo mismo que un maestro de la escuela pública, donde se generalicen los juicios por jurado y los jueces sean también electos por sufragio universal.

Un proceso constituyente de estas características sentaría las bases para poder resolver otras cuestiones democráticas fundamentales, como el derecho de autodeterminación de las nacionalidades, y los grandes problemas de paro, vivienda, pobreza, que no hacen más que agravarse, avanzando sobre los intereses de los grandes capitalistas para repartir el trabajo, mejorar los salarios y pensiones, la sanidad y educación.

Desde Clase contra Clase consideramos que la pelea por un tirar abajo este Gobierno y el Régimen del ‘78, sólo podrá hacerse por medio de la más amplia movilización social, con los trabajadores al frente. En el curso de este combate deberemos forjar los organismos de auto-organización necesarios para la lucha, que serán la base para poder imponer un Gobierno provisional de los trabajadores y de los sectores populares, en contra de los Gobiernos de patrones y banqueros que hoy padecemos. Solamente un Gobierno así, basado en estos organismos, podrá garantizar un proceso constituyente que resuelva hasta el final todas nuestras demandas democráticas y sociales.

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