Partido de los Trabajadores Socialistas

Buenos Aires
15 de diciembre de 2017

Debates

SOBRE LA CRITICA DE RYR

Entre las legumbres y la revolución

25 Feb 2008 | Por Adriana Collado y Paula Varela   |   comentarios

La salida de nuestro primer folleto, Experiencias subterráneas. Trabajo, organización gremial e ideas políticas de los trabajadores del subte, producto de la investigación realizada por el Colectivo Encuesta Obrera, ha comenzado a generar revuelo. En El Aromo N°39, bajo el título “Juntando Porotos”, los compañeros de ryr nos dedican una extensa reseña donde llama la atención la mala fe con la que fue realizada. A pesar de ello, van aquí algunos comentarios para tratar de comenzar el debate.

De ciencia, marxismo y porotos

Para resumirle al lector en qué consiste la reseña sobre nuestra investigación, podemos decir que para ryr básicamente el trabajo no sería ni científico, ni marxista, ni políticamente productivo. En definitiva, sin mucho que rescatar del mismo, la conclusión de ryr es que con la Encuesta Obrera nos la pasamos “juntando porotos”. No sabemos si el comentario es producto de que reseñaron un libro que no leyeron, debido a que las escasas referencias a la investigación no abonan la interpretación vertida por el reseñador; o que, por algún motivo no explicitado, nuestra investigación los ha ofuscado.

Pues bien, lo primero que hay que decir es que, sea mala lectura o mala voluntad, hay algo que festejar: después de 5 años y 39 números de El Aromo, este es el primero en el que pueden encontrarse un par de artículos sobre algunos elementos de la reconfiguración subjetiva de la clase obrera ocupada, en especial subtes y ferroviarios. A un extraño marxismo nos tenían acostumbrados los compañeros de ryr, que se han volcado a investigar “los procesos de trabajo” desde un punto de vista económico e histórico en ramas específicas de la agricultura y la industria[1], pero que luego de 6 años de iniciadas las luchas por aumento de salarios y conquista de organizaciones sindicales de base, hasta hoy, nunca investigaron a los sectores más dinámicos de el nuevo “mundo obrero” que se desarrolla en las fábricas y establecimientos de trabajo.

Por el contrario, la Encuesta Obrera, realizada por militantes del PTS y estudiantes y docentes independientes, comenzamos a realizarla antes aún que estos procesos tomaran una dinámica ascendente, convencidos que estaban equivocados quienes, impactados por el fenómeno piquetero, afirmaban superficialmente que la clase obrera ocupada no iba a volver a estar en el centro de los acontecimientos. La misma, es una herramienta para tratar de captar algunos de los procesos que se han desarrollado en la clase trabajadora. A su vez, en diversos artículos de nuestra revista Lucha de Clases[2] hemos analizado desde diversos ángulos este proceso de recomposición que se viene dando en la clase trabajadora en los últimos años. Y, más cotidianamente, el mismo proceso puede seguirse a través de los artículos publicados en La Verdad Obrera, la prensa semanal del PTS, donde puede verse el papel destacado de la militancia obrera de nuestro partido en los nuevos procesos de lucha y organización.

En honor a la verdad, hay que decir que esta recomposición de la clase trabajadora también fue vista por la burguesía y sus grandes medios de comunicación. Ya en diciembre de 2004, Clarín decía que “el aumento conseguido por los telefónicos, el paro de los maestros bonaerenses y los empleados estatales, las protestas de los ferroviarios y los trabajadores del subte, la huelga de camioneros (....). En los últimos días, los reclamos gremiales parecieron haber vuelto con fuerza y, según datos del Ministerio de Trabajo, actualmente más de la mitad de los conflictos sociales tienen origen sindical”[3] .

Nada de esto hizo mella en los cros de ryr que siguieron empecinados, aún en 2006, en ocuparse sólo del movimiento piquetero intentando argumentar su condición de ser el “sector más dinámico de la clase obrera”. Claro que esta tozudez tiene una explicación “científica” que la resume Sartelli en La plaza es nuestra cuando afirma “La masa de los obreros ocupados de la economía privada sólo se va a hacer presente en la vanguardia del proceso de lucha cuando el derrumbe de la economía en su conjunto no les deje otro remedio, precedido de una licuación de salarios por hiperinflación y la disparada de la desocupación en cuanto se libere la posibilidad de efectuar despidos en las grandes empresas.”[4] Contundente afirmación... aunque negada por la realidad. Las luchas por salario y condiciones de trabajo llevadas adelante por obreros ocupados (en los servicios privatizados especialmente pero también en la industria y en los docentes y estatales) se hicieron presentes sin hiperinflación ni catástrofe, por el contrario, al calor de la recomposición económica. Sin embargo, lo más llamativo de esta afirmación no es el error de pronóstico sino la perseverancia en él. Esta frase, escrita en 2002[5] bajo la influencia de los cortes de ruta en el momento de auge del movimiento piquetero fue re-publicada en 2006[6] sin aclaración alguna, momento de auge de las huelgas y luchas de trabajadores asalariados -entre ellas, el subte- que no bastaron para que Sartelli reconozca la imprecisión y error en su caracterización. Estamos pues frente al caso de una afirmación sostenida aún ante la evidencia de su propia negación por la realidad.

Es decir, lejos de la ciencia, cerca del dogma. Quizás, en el fondo, ese sea el origen de la ofuscación: la constatación de que la lucha de clases no se aviene adaptarse a la teoría del “sujeto piquetero” de ryr. Si nuestra investigación sobre el proceso en el subte ha servido como “mensajero” de esa realidad hasta hoy soslayada en las páginas de El Aromo: bienvenido sea (aún a costa de que le apunten al mensajero).

Bien, vayamos a algunos detalles sobre la reseña[7]. Como su nombre lo indica nuestra investigación está basada en una encuesta que elaboramos nosotros y que, en el caso de subte[8], realizamos a 176 trabajadores respetando la proporcionalidad entre los diversos sectores como tráfico, boletería, taller, etc, para lograr una muestra representativa del conjunto de trabajadores del subterráneo. Allí radicó nuestro primer pecado para el criterio “científico” de ryr que sostiene que “lo importante no es lo que la clase dice, sino lo que ella efectivamente hace”[9]. Motivo por el cual las encuestas en general y la nuestra muy en particular no aportarían nada al conocimiento científico.

Ante esta afirmación nuevamente contundente tenemos una confesión que hacer. La Encuesta Obrera (incluso su nombre) está inspirada en un trabajo homónimo de Carlos Marx, que ya en 1880 decía “Ningún gobierno... ha osado nunca emprender una encuesta seria sobre la situación de la clase obrera francesa... intentaremos, con los pocos medios de los que dispongamos, iniciar una. Nuestra esperanza es que nos apoyen en esta tarea todos los trabajadores de la ciudad y del campo, quienes comprenden que sólo ellos pueden describir, con todo conocimiento de causa, los males que les golpean; que sólo ellos... pueden aplicar enérgicos remedios a la miseria social que sufren; contamos también con socialistas de todas las tendencias que, queriendo una reforma social, deben exigir un conocimiento exacto y positivo de las condiciones en las que vive y trabaja la clase trabajadora... Estos Cuadernos de trabajo son la primera tarea que ha de imponerse la democracia socialista para preparar la renovación social“ (Marx en La Revue Socialiste, 20 de abril de 1880). Sin pretender que nuestra Encuesta Obrera repita la original, sí creemos con Marx que lo que los trabajadores dicen es una expresión de su conciencia, de su conocimiento de las condiciones en que trabajan, de los enemigos que enfrentan, de los aliados que tienen. Siendo una de las expresiones de la conciencia, nos pareció muy importante conocerla. Suponemos que ahora que los cros de ryr saben que nuestra inspiración (y nuestra valoración de las encuestas) viene del propio Marx, y habiendo visto que el fuerte de ryr no es reconocer errores, no les quedará otra que decir que el verdadero problema de Carlos Marx es que cuando diseñó la Encuesta Obrera en 1880, aún no existía ryr para enseñarle lo que es ciencia...

Si las palabras de Marx no convencen a los compañeros de ryr y siguen considerando que encuestar trabajadores es “juntar porotos”, tenemos una revelación que también aporta un nuevo conocimiento: los “porotos” hablan[10] y dicen un montón de cosas. A riesgo de parecer pedantes, debemos confesar que para nosotros esa no fue una gran revelación. Sabíamos, al momento de comenzar las encuestas en el subte, que los trabajadores y trabajadoras, además de actuar, hablan, piensan, opinan. Y, peor aún, algo que para la pseudo cientificidad del ryr peca de sacrílego, sabíamos que hacen todo eso independientemente de nuestro deseo (y del de ryr). Lo que nos interesaba, humilde aunque ambicioso, era saber qué hablan, qué piensan, qué imaginan, qué hacen. Y nuestro interés se centra tanto en lo que se plasma en volantes, declaraciones a la prensa, marchas y comunicados en huelgas como en lo que dicen los trabajadores y trabajadoras cuando se les brinda la posibilidad de hacer públicas sus reflexiones respecto a su propia experiencia, la relación con otros sectores -incluidos los desocupados-, y sus opiniones políticas. En esa búsqueda nos encontramos con que los trabajadores y trabajadoras que han formado y sostienen uno de los cuerpos de delegados más combativos del país, en su mayoría se declara “apolítico” (56%), muchos de izquierda (26,9%) y en tercer lugar peronistas (18,5%); que una amplia mayoría considera que el 19 y 20 de diciembre fue una manifestación y una lucha legítimas (68,2%); que un abrumador 84% se siente representado por sus delegados, por mencionar algunas cosas. Como señalamos en la introducción, el proceso por el cual se van configurando estas opiniones no es unívoco ni redunda necesariamente en una conciencia homogéneamente más clasista (como ya habíamos observado en los obreros del Astillero Río Santiago, aunque allí con características específicas), sino que se expresan registros contradictorios. Según los resultados que obtuvimos, la mayoría de los trabajadores se reconoce socialmente como de “clase media” (64.2% incluyendo los que se consideran de “clase media” y de “clase media baja”), mientras es una minoría la que se reconoce como de “clase trabajadora” o “clase obrera” (17%) y se trata en general de los que tienen mayor edad y a la vez se definen políticamente como peronistas. Pero a su vez una cifra significativa de los trabajadores se muestra de acuerdo con la necesidad de construir un Partido de Trabajadores (57,9%). Estos aspectos contradictorios de la conciencia de uno de los sectores más avanzados de la clase obrera argentina son explicables, a nuestro juicio, a partir de la combinación del retroceso ocurrido durante la década del 90 con las nuevas aspiraciones, expectativas y conclusiones sacadas en las experiencias más recientes. De allí que en Experiencias subterráneas prestemos especial atención a la historia de luchas y organización del cuerpo de delegados desde la década del `70[11] hasta nuestros días, y a la apreciación y participación de los trabajadores en dicho proceso. Lo que es seguro es que sería un grave error teórico y político (y que suele ser muestra de impotencia), ofuscarse ante los elementos contradictorios. Como decía Trotsky, “la conciencia de clase del proletariado es atrasada, pero la conciencia no es del mismo material que las fábricas, las minas, los ferrocarriles, sino que es más variable, y bajo los golpes de la crisis objetiva, puede cambiar radicalmente”[12].Y en definitiva, hacer los mayores esfuerzos por conocer lo que los obreros y obreras piensan es parte de lo que debe hacer todo aquel que intervenga cotidianamente en sus luchas y que trate de incidir en la evolución política de la clase trabajadora.

Podríamos señalar otros elementos surgidos de la encuesta, pero los invitamos a leer el libro que intenta reflejar estas opiniones (y muchas otras) y sacar conclusiones acerca de ellas.

De burocracias buenas y burocracias malas

Lo que sí nos sorprendió en la reseña es la “nueva” teoría de la burocracia que esbozan. En relación a nuestra reivindicación de la importancia de la democracia obrera en el carácter combativo del cuerpo de delegados del subte, ryr dice “no se trata de un problema de democracia contra burocracia. El delegado combativo es también un ‘burócrata’, sólo que al servicio de las condiciones de vida de los trabajadores. Como contrapartida, formas democráticas pueden dar lugar a decisiones favorables a las patronales”[13]. Bien, un verdadero aporte a la ciencia... de la confusión.

La primera, de caracterización: ¿qué es la burocracia?. Un “delegado combativo”, como lo hemos criticado infinitas veces, no está necesariamente exento de métodos burocráticos. Pero la burocracia representa a una fracción de la clase obrera que conforma intereses propios y tiene bases materiales para ello, producto de su estrecha relación con las patronales y el estado burgués. Por lo cual, burocracia y delegado combativo expresan conceptos diferentes y en un sentido, antagónicos. Y esto lo tienen muy claro los trabajadores de subte, ya que el 84% considera que los delegados los representan y el 63,5% que el sindicato no defiende sus intereses, ¿Por qué? El 27,6% porque representa a la empresa, el 16,6% porque defiende sus propios intereses [del sindicato] y el 19,3% porque actúa contra los trabajadores y no es democrático[14]. Del mismo modo podemos agregar, que los métodos burocráticos que pueda adoptar un delegado combativo, en el caso de subtes, esta limitado por una base de trabajadores que en su mayoría tienden a tomar en sus manos la resolución de los problemas sindicales (24,2% recurre al delegado y organiza una reunión con sus compañeros, mientras el 36,7% recurre al delegado y habla con sus compañeros de trabajo, contra un 7,8% que no lo hace)[15]. No es bueno y menos aún en nombre de la ciencia, pasar de exigirles acusatoriamente a los obreros que sean revolucionarios, a tener menos claridad que ellos respecto de lo que es un burócrata. Esos vaivenes sólo pueden sembrar la confusión. Y, si como decía Trotsky “la verdad es revolucionaria”, la confusión va en sentido contrario. A menos que ryr se anime a sostener que, del mismo modo que los delegados combativos son burócratas, la verdad es confusa....

La segunda, de programa. Si no hay diferencia sustancial entre burócrata y delegado combativo, sino que son todos burócratas sólo que unos son “buenos” y otros son “malos”, difícilmente pueda haber una buena política para combatir la burocracia. Así las cosas, uno podría pensar que lo que hay que hacer es aliarse a la “burocracia mala” (¿la de Palacios?) para que se transforme en “burocracia buena” (no ponemos ejemplos por respeto a todos los delegados combativos del movimiento obrero). Pues bien, lamentamos comunicarles que ese cuento, viejo como la esperanza, termina así: la “burocracia mala” (que es la única que existe) se come, como el lobo, a los delegados combativos y los transforma en burócratas. Si no, pregúntenle a los compañeros del PO en FOETRA Bs As[16].

¿Eso significa que la democracia obrera garantiza de una vez y para siempre los intereses de los trabajadores? No. Lamentamos darles otra mala “nueva”: no hay pociones mágicas en la lucha contra la burguesía, su estado y su aliado la burocracia sindical. Como se comprobó también con la teoría del sujeto piquetero, tampoco hay atajos. Sin embargo, hay estrategias que achican al mínimo los márgenes de burocratización y que amplían al máximo la experiencia de lucha política de los obreros y obreras y su preparación. Uno de los procesos más ricos que ha dado la lucha de clases del 2001 a esta parte, Zanon bajo gestión obrera, es una muestra de esa estrategia. Desde el PTS, que tenemos allí mucha responsabilidad, llevamos esa política hasta el final promoviendo junto a otros compañeros ceramistas que no pertenecen a nuestra organización la reforma de los estatutos del Sindicato Ceramista de Neuquén[17] (SOECN) y transformando así la experiencia de democracia directa y práctica clasista de los obreros y obreras en método y principios estatuidos del Sindicato. Hoy, el SOECN se declara independiente del Estado y sus instituciones, de la patronal, de la burocracia sindical y de los partidos políticos patronales; establece que la asamblea es el órgano máximo, que los mandatos son revocables en asamblea y que los dirigentes que hayan estado rentados durante un período deben volver a su puesto de trabajo en la máquina; además incorporó los cuerpos de delegados por sector, la proporcionalidad en los cargos directivos y libertad para todas las tendencias que se reivindican de nuestra clase. Todo esto no garantiza que se evite la burocratización pero sin consolidar conquistas democráticas y clasistas de este tipo la burocratización y por ende, la derrota, tendría el camino allanado. En definitiva, a tal punto es importante la diferencia entre burocracia y democracia obrera que en el Cuerpo de Delegados del Subte, en Zanon, como en las otras experiencias de sindicalismo de base combativo y antiburocrático, la democracia de los trabajadores es condición necesaria, aunque no suficiente, de su fortaleza.

Bien, habiendo aclarado escuetamente sobre qué trata nuestra investigación (que tanto los cros de ryr como los lectores de El Aromo pueden encontrarla en el IPS[18]), y con la feliz noticia de que en El Aromo han decidido comenzar a estudiar la clase obrera ocupada, esperamos que comience un fructífero intercambio teórico y político no sólo sobre la situación de la clase trabajadora en la actualidad sino también sobre las estrategias que debemos impulsar los que, como en el PTS, militamos por una revolución obrera y socialista triunfante.


NOTAS

[1] Así lo expresa su programa de investigación (y sus artículos se corresponden con esto) dividido en dos etapas: el estudio de ramas económicas en el período (1880-1940) y las ramas económicas desde la década del ’40 a fines del gobierno peronista. Para este grupo la elección de las ramas productivas a estudiar no tiene que ver con la dinámica de la lucha de clases actual, sino con “la aparición del régimen de gran industria basado en el desarrollo de un sistema de máquinas.(...) Para ello realizamos un estudio histórico para cada rama de la economía donde rastreamos el surgimiento de la manufactura (régimen basado en la división del trabajo manual) y su transición a la gran industria”. Acorde a esto realizan estudios en diversas ramas: agricultura, calzado, molinos, cerveza, petróleo, gráfico, transporte marítimo, metalurgia, confección, etc. La segunda etapa continúa con el mismo cariz teórico “comienza en 1940, tratando de explicar cuándo y porqué estas industrias se apartan de la evolución mundial de la productividad”. Del mismo modo en su libro “La cajinta infelíz”, E. Sartelli dedica un capitulo a la clase obrera argentina tomando fuentes secundarias sólo para expresar desde un punto de vista objetivo el aumento de la explotación y precarización del trabajo. http://ceics.razonyrevolucion.org/gi/prodetrab/ceicspdt.html

[2] Ver revista Lucha de Clases N°2/3, abril 2004: “La explotación del trabajo en Argentina”, “Dos años de ocupaciones de fábrica y gestión obrera en Argentina”, “La producción y la política son los dos pies sobre los que nos paramos y que caminan juntos”; revista Lucha de Clases N°4, noviembre 2004: “Sorteando los muros de las fábricas”; revista Lucha de Clases N°5, julio 2005: “Situación de la clase trabajadora. Tesis en torno al trabajo en Argentina”, “Las luchas obreras y los avances en la subjetividad”, “Encuesta Obrera. Astillero Río Santiago: una aproximación descriptiva a la conciencia de clase de sus trabajadores”; revista Lucha de Clases N°6, junio 2006: “Industria automotriz y clase obrera en la Córdoba actual”, “Experiencias de organización obrera en la industria de Gran Buenos Aires”; revista Lucha de Clases N°7, junio 2007: “¿Quién lucha?”.

[3] Clarín del 5 de diciembre 2004. Más brutal en la expresión de la preocupación patronal y del gobierno, a mitad de 2005 La Nación afirmaba que “nuestro país ha entrado en una nueva y lamentable etapa de conflictividad laboral, provocada por reclamos salariales en amplios sectores de la economía y el reacomodamiento político frente al Gobierno de los grandes gremios a tres meses de las elecciones y en medio de la división de la CGT (...). Junio mostró cifras de paros por conflictos laborales superiores a las registradas en ese mismo mes desde 1980 (...) Otro estudio de Tendencias Económicas registró que en ese mismo mes los despidos bajaron en 50% respecto de mayo último. Es una señal que indicaría que en ese período la conflictividad laboral se originó más en los reclamos salariales y en razones políticas que en el rechazo a los despidos (...) En el total de 483 conflictos de todo el año anterior los valores más altos corresponden a los docentes, con un 31%. En lo que va de este año los paros de los maestros y profesores fueron mayores que a lo largo de 2004 (...) Resulta inadmisible que algunas de esas situaciones se prolonguen en el tiempo o se vuelvan a repetir interminablemente, luego de efímeros arreglos”. La Nación del 19 de julio de 2005

[4] Eduardo Sartelli, La plaza es nuestra, pág. 151.

[5] La misma frase puede encontrarse en Razón y Revolución N° 9-Otoño 2002.

[6] En otro capítulo de La plaza es nuestra, Sartelli reconoce (a partir de los datos de el Centro de Estudios Nueva Mayoría) que el centro de la escena está protagonizado por las luchas de los trabajadores ocupados. Esto no lo lleva a corregir el anterior pronóstico (y en consecuencia, su teoría del “sujeto piquetero”) sino a una operación en la que desplaza el problema de quién encabeza la lucha hacia el problema de con qué herramientas o métodos lucha. Llega entonces a la conclusión de que en tanto, en algunas luchas de trabajadores ocupados se utiliza el piquete como método, podemos decir que “el piqueterismo vino para quedarse” (¿?).Ver el capítulo “Kirchner, un sobrino con buena suerte”, especialmente pp 189-195. Otro artículo nos llevaría la discusión sobre esta nueva categoría de “piqueterismo”, lo que podemos adelantar es que este eje puesto en el método como factor determinante, lo acerca bastante a Sartelli a las teorías de la protesta social y a sus conceptualizaciones sobre “repertorios de acción colectiva” que, elaboradas en los 90, fueron la avanzada del ataque a las nociones marxistas de “lucha de clases” y “clase obrera”.

[7] No vamos a tomar todas las “aclaraciones” de la reseña acerca de la diferencia entre trabajo productivo e improductivo, manufactura y gran industria, toyotismo y fordismo-taylorismo porque no son temas que tratemos en el libro y por ende no sabemos a colación de qué lo mencionan en su reseña. Sin embargo, para conocer nuestra posición al respecto pueden consultar: sobre trabajo productivo e improductivo, Paula Bach, “El `sector servicios y la circulación de capital: una hipótesis”, Revista Lucha de clases N°5, Julio 2005; para un análisis del “boom” de la posguerra: “ Paula Bach, “El boom de la posguerra (un análisis crítico de las elaboraciones de Ernest Mandel)”, revista Estrategia Internacional N°7.

[8] “De conjunto, la investigación ha abarcado 9 estructuras de trabajadores, 2 de la Ciudad de Buenos Aires y 7 de la provincia de Buenos Aires, que engloban en total a unos 12.000 trabajadores. En todas ellas se aplicó un cuestionario común a una muestra representativa de trabajadores, teniendo en cuenta las especificidades de cada sector para la construcción de la muestra”, Christian Castillo, "Introducción a Experiencias subterráneas. Trabajo, organización gremial e ideas políticas de los trabajadores del subte". Ediciones IPS, 2007.

[9] Ver “Juntando porotos”, El Aromo, N°39.

[10] Si saben aprovecharla, esta revelación podría ser motivo para una nueva sección que tranquilamente podría engrosar el ya polidisciplinario “Centro de Estudios e Investigaciones en ciencias sociales; pequeña burguesía, procesos de trabajo, izquierda argentina, clase obrera, educación, periodismo, arte, literatura popular, historia económica, revolución de mayo”: la sección “legumbres”.

[11] Ver especialmente los capítulos “Disputas pasadas, conquistas presentes” de Cecilia Feijoó y Adriana Collado, “Privatización: consecuencias y cambios” de Daniel Striker y “Los últimos 30 años” de Celeste Rouspil, en Experiencias Subterráneas, op cit.

[12] Ver “Una vez más sobre la conciencia de clase” La Verdad Obrera N°151.

[13] Ver “Juntando porotos”, op cit.

[14] Ver Experiencias subterráneas.. op cit.

[15] Ver Experiencias subterráneas.. op cit.

[16] En este sindicato tres miembros de la Comisión Directiva que respondían al PO abandonaron su militancia en esta organización pasando a militar en una de las alas de la burocracia.

[17] Para conocer la reforma del estatuto del SOECN, se puede consultar La Verdad Obrera N° 168/169.

[18] Instituto de Pensamiento Socialista, Riobamba 144, lunes a viernes de 17a 21 hs. www.ips.org.ar

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