Partido de los Trabajadores Socialistas

Buenos Aires
12 de diciembre de 2017

Libertades Democráticas

Correpi: "No llamamos a Blumberg ni lo vamos a llamar"

30 Aug 2004   |   comentarios

En su discurso del 26 de agosto, Juan Carlos Blumberg cargó contra los organismos de DDHH, acusándolos de defender "los Derechos Humanos de los delincuentes". Ya en su convocatoria del 1° de abril, como lo consigna el diario La Nación del día siguiente, el empresario devenido experto en seguridad "recriminó al Poder Judicial la existencia de magistrados más preocupados por los derechos humanos de los delincuentes que por los derechos de nosotros". 
Como siempre, Blumberg no inventa nada, sino que reproduce ampliado el discurso de los sectores reaccionarios. Lo de "derechos humanos de los delincuentes", usado en oposición a los "derechos humanos de la gente decente", es un viejo recurso de la derecha que sintetiza el fraude ideológico con el pretenden apropiarse de un concepto completamente ajeno, pues justamente su desarrollo teórico fue fruto de la derrota del fascismo y el avance de las luchas anticoloniales y antiimperialistas a mediados del siglo XX. 
El 29 de julio de 1997, el torturador confeso Luis Abelardo Patti aseguró al Diario Clarín que el caso Cabezas "no se resuelve porque el juez y los funcionarios respetan los derechos humanos de los delincuentes". El 29 de septiembre de 1998, en la contratapa de Ambito Financiero, Bernardo Neustadt se preguntaba, ante la reforma del código procesal bonaerense que en teoría prometía cierto garantismo, "¿Otra ley para defender los derechos humanos de los delincuentes?". Nuevamente Patti, en un programa radial del año 2000, repitió que "si los delincuentes quieren que se respeten sus derechos humanos, deben irse a Costa Rica." Lo hicimos en el caso Bulacio. La lista sigue con Toma, Ruckauf, Rico, Hadad, Feinmann y toda la "barra" de Radio Diez, entre otros "decentes", sin olvidar a la inefable Mirta Pérez. 
Es notable la perversión de quien pide justicia para su hijo reclamando más poder para quienes muy probablemente sean los responsables de su asesinato. ¿O hay alguna duda todavía de que los secuestros extorsivos, como todo el "crimen organizado" en Argentina es gerenciado, o al menos tiene fuertes vínculos con el aparato represivo del estado? 
No es casual que los "petitorios Blumberg" excluyan cuidadosamente de la lista de delitos aberrantes a la tortura y la tortura seguida de muerte. Es que esa es su metodología, la de los sectores que Blumberg representa. Con criterio de autopreservación, no escupen la mano del que protege sus intereses a patadas, aplicando la bolsita o con 220 voltios. 
Blumberg no eligió rodearse con los organismos de Derechos Humanos en su hora de mayor dolor. Prefirió a Ruckauf, Casanovas o Durrieu, y vincularse con la Fundación Fores, bancada por varios de los más grandes estudios jurídicos de la Capital, incluido el de Mariano Grondona hijo, que llegó a la fama por hacer campaña contra la llegada de Eugenio Raúl Zaffaroni a la Corte (ver Página 12, 22/08/04), el Manhatan Institute, John Timoney, William Bratton, y otras luminarias de la mano dura y la tolerancia cero. 
Con esas compañías, no sólo afirmamos que no lo llamamos, sino que jamás lo llamaremos, como no estuvimos en ninguna de sus marchas. Es más: mientras la "gente decente" se movilizaba al Congreso, compañeros de CORREPI corrían a José León Suárez, para estar con los cartoneros represaliados por la policía

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