Partido de los Trabajadores Socialistas

Buenos Aires
22 de octubre de 2017

Teoría

JUJUY

Continúa el curso: “Trotsky y la teoría de la Revolución Permanente”

26 Jul 2007   |   comentarios

Continúa el curso para los compañeros/as militantes y de los círculos. Importantes discusiones se abordaron en el primer encuentro con el “Mensaje del Comité Central a la Liga de los Comunistas” (1850), que queremos resumir a continuación.

Un compañero planteó que había continuidad entre Marx y Engels y los planteos de Trotsky, en relación a las políticas de Frente Único para la lucha[1] y la independencia política de la clase trabajadora, desconfiando de la burguesía y pequeñoburguesía. El balance que hacen de la revolución fallida los lleva reafirmar la necesidad de contar con una organización proletaria, ya que la burguesía -como se vio en 1848/49- no tomará medidas en beneficio de los obreros (de aquí que postulen un programa que haga “más radicales” las medidas que pueda insinuar alguna fracción burguesa en un proceso revolucionario)[2].

Otro punto interesante de la discusión fue cómo ya se plantea en este texto la necesidad de una política del proletariado hacia el campesinado (sobretodo al proletario rural), que estaba ligado a la burguesía[3]: es decir un planteo sobre “hegemonía proletaria”; y cómo de alguna manera se adelantan Marx y Engels a una discusión que habrá décadas luego, entre los bolcheviques y narodnikis (populistas).

En otro plano de la discusión se habló de cómo la “revolución permanente” de Marx y Engels son planteos permanentistas en un sentido restringido, no sólo por la falta de madurez política del proletariado, sino por los límites de la época, en tanto el capitalismo desarrollaba orgánicamente las fuerzas productivas; por ello la revolución permanente de Trotsky no será “continuación lineal” de los planteos de éstos.

Entre otras discusiones se preguntó si el programa que plantean para el proletariado no era ya una especie de “programa de transición”, cuestión que generó varias intervenciones profundizando todo lo que se venía discutiendo. Arribamos a la síntesis de que más que un programa acabado, una sistematización (como la que hace Trotsky en el Programa de Transición de 1938, en una época convulsa, y buscando definir para el proletariado su propio canal político, organizativo y estratégico), Marx y Engels, ante la intervención de distintas fracciones burguesas en la lucha contra el feudalismo, buscan el transcrecimiento de la revolución, indicando una serie de medidas obreras que profundicen el programa de reformas[4] que la burguesía insinúa. Entonces notamos la diferencia entre el Programa de Trotsky y los planteos de 1850 que esbozan las tareas del proletariado (como un ejemplo “del arte de la anticipación” de Marx y Engels, como dice Brossat), ante el “callejón sin salida histórico” en que se encuentra la burguesía (que prefiere mil veces pactar con la reacción feudal antes que dejar al proletariado actuar, ante el riesgo que éste la sobrepase y barra con su dominio también).

El curso seguirá este viernes, con textos de Trotsky luego de la gran experiencia de la primer revolución rusa de 1905.

[1]”Para luchar contra un enemigo común no se precisa ninguna unión especial. Por cuanto es necesario luchar directamente contra tal enemigo, los intereses de ambos partidos por el momento coinciden, y dicha unión, lo mismo que ha venido ocurriendo hasta ahora, surgirá en el futuro por sí misma y únicamente para el momento dado”. Marx y Engels: Mensaje..., en “Anexos” en La Teoría de la Revolución Permanente (Compilación), CEIP “León Trotsky”, p. 582.

[2] Escribe Alain Brossat en un texto complementario del curso: “Desde 1848, e incluso antes, para Marx y Engels se desprende (...)la idea de que las revoluciones burguesa y proletaria son, de ahora en adelante, dos procesos absolutamente diferentes (...)toda su obra política está impregnada por la idea central de la necesidad de la independencia política y organizativa de la clase obrera con respecto a la burguesía y la pequeña burguesía. La consecuencia práctica de la desaparición relativa del antagonismo entre la burguesía y el feudalismo en favor de la contradicción entre la burguesía y el proletariado es la desconfianza profunda y permanente de este último hacia sus aliados provisionales, su pesimismo en cuanto a su valentía política...”.

[3] “El partido democrático pequeñoburgués es muy poderoso en Alemania. Abarca no solamente a la enorme mayoría de la población burguesa de la ciudades, a los pequeños comerciantes e industriales y a los maestros artesanos, sino que también lo siguen los campesinos y el proletariado agrícola, en tanto este último no ha encontrado aún el apoyo del proletariado urbano independiente”. Marx y Engels, op. cit.

[4] “Los demócratas pequeñoburgueses consideran que es preciso oponerse a la dominación y al rápido crecimiento del capital (...)limitando el derecho de herencia,(...)poniendo en manos del Estado el mayor número posible de empresas. En lo que concierne a los obreros, es ante todo indudable que deben seguir siendo trabajadores asalariados, pero al mismo tiempo los pequeñoburgueses democráticos desean que aquellos tengan salarios más altos y una existencia mejor asegurada (...)En una palabra, confían en corromper a los obreros con limosnas más o menos veladas y en quebrantar su fuerza revolucionaria con un mejoramiento transitorio de su situación”. Marx y Engels, op. cit.

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