Partido de los Trabajadores Socialistas

Buenos Aires
22 de agosto de 2019

La Verdad Obrera N° 458 (Sólo en internet)

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Conflicto en el CONICET

29 Dec 2011   |   comentarios

Este miércoles 28 de diciembre, frente a las puertas de la sede central del CONICET en la avenida Rivadavia -custodiada por numerosos policías de la Federal-, se realizó una movilización en protesta tras la publicación de los resultados de las convocatorias a becas post-doctorales y las entradas a Carrera de Investigador Científico y Tecnológico, que dejó sin trabajo a 1.630 doctores de diversas disciplinas.

Más de 300 personas reunidas en asamblea votaron el corte de calle que se mantuvo durante más de 5 horas, y decidieron quiénes serían los delegados que recibirían la propuesta del Directorio del CONICET, reunido específicamente para tratar este conflicto.

Los delegados llevaron el reclamo por mayor cantidad de becas, transparencia en las evaluaciones y criterios públicos, y el cese de la discriminación ideológica en las evaluaciones, como sufriera recientemente Fabián Harari, miembro de la Asamblea de Intelectuales en Apoyo al FIT y militante de la corriente Razón y Revolución. El organismo ofreció como alternativa otorgar 106 becas post-doctorales más, casi una provocación en relación a la gravedad de la situación. La asamblea rechazó la propuesta del Directorio y propuso seguir en alerta y movilización.

En el debate, los militantes del PTS que trabajamos en CONICET denunciamos que estos despidos encubiertos son, por un lado, el cuello de botella que surge como consecuencia del plan ejecutado durante el período de mayor crecimiento económico, en que se entregaron miles de becas de investigación a profesionales, pero manteniendo restringidas simultáneamente las entradas a la planta permanente (Carrera de Investigador Científico y Tecnológico). Y, por otro lado, constituyen el primer reflejo del sistema científico ante la crisis internacional que comienza a afectar a la Argentina.

El contraste es contundente: Tecnópolis y transferencia del conocimiento al sector productivo, contra miles de profesionales formados para hacer investigación que quedan en la calle, ofrecidos como mano de obra barata al sector privado. El gobierno tiene un proyecto de ciencia que poco tiene que ver con su discurso de “transformar la matriz productiva del país” ofreciendo productos de alto valor agregado; se propone, en cambio, profundizar su política actual poniendo todo el sistema científico al servicio de las medianas y grandes empresas para asegurarles mayor rentabilidad y mejores negocios, como lo demuestran los cambios que intentan imponer en el INTI.

Por eso, además del reclamo por becas propusimos retomar las banderas de lucha que estamos levantando hace tiempo los trabajadores del CONICET (pase a planta de los contratados, efectivización de las licencias por maternidad, obra social y aportes jubilatorios para los becarios, 82% móvil y recomposición salarial para el conjunto de los trabajadores discutida en paritarias, instancia que nunca tuvimos los trabajadores pese a los más de 50 años de existencia del CONICET) y comenzar un debate profundo que cuestione este sistema de ciencia al servicio de la burguesía.

Becarios del CONICET en la Juventud del PTS


Reproducimos las declaraciones emitidas por la Juventud del PTS el 22/12/11 y el 28/12/11

Invertir en la producción privada no es apostar en Ciencia - 22/12/2011

Los científicos queremos trabajar desarrollando Ciencia: ¡basta de políticas mentirosas!

El sistema de Ciencia y Técnica nacional pareciera encontrarse inmerso, paradójicamente, en un mar de profunda irracionalidad: plata hay (Cristina nos dice eso todos los días y su prensa oficial, Página 12, publica las cifras para quien quiera asegurarse) y, en teoría, hay "política científica"... pero el ingreso a la Carrera de Investigador Científico pareciera ser una cumbre imposible de alcanzar salvo que se estudie una de las escasas especializaciones que al empresariado local e internacional le representan ganancias de algún tipo. Un análisis básico de los resultados que publica la página del CONICET sobre las evaluaciones para becas I, II, posdoc e ingreso a carrera entre los años 2003 y 2010 muestra que la mayor tasa de crecimiento de becas estuvo aproximadamente en los años 2003 y 2004 (con crecimiento de becas del 35-39%), alcanzando en el otro extremo (en el 2010) un crecimiento del 7%. Esto, lejos de mostrar un "crecimiento inaudito" del desarrollo científico local, refleja más bien que la inversión en C&T disminuyó significativamente de hace 8-9 años atrás a hoy. Un análisis similar permite observar también un estancamiento en la entrada a carrera en los últimos años, bajándose el cupo a 500 aproximadamente por año y de hecho, muchos de los que ganaron el concurso para entrada a carrera hace dos años recién ahora les sale la resolución, habiendo cobrado como una beca de posdoc hasta ahora. Es decir que los científicos tuvimos casi por dos años la entrada a carrera “cerrada”, al menos en la práctica y en el reconocimiento en los derechos laborales. El análisis de las becas aprobadas muestra además, un claro privilegio de las carreras de tipo agrarias y de ingeniería de los materiales por sobre las demás carreras y especializaciones. Curiosamente, ante la convocatoria a esta protesta frente al CONICET, aparecieron “de la nada” 100 becas de posdoctoral más, a fin de amengüar los ánimos de los investigadores y becarios tras dejar sin trabajo a miles de trabajadores científicos de un modo escandaloso. ¿Qué pasa? ¿Acaso el "crecimiento inaudito" de la economía argentina alcanza para financiar propaganda como Tecnópolis pero no para darle a esa propaganda una base real?

Esto no es casual, y acá es donde el mar de irracionalidad cobra un poco más de sentido. El Gobierno de Cristina mostró ya para quiénes gobierna: la inauguración de Tecnópolis al lado de la cúpula dirigente de la UIA es parte de los gestos políticos que muestran cuál es el plan del "desarrollo científico y tecnológico nacional y popular". Cristina quiere una Ciencia y una Técnica para los De Mendiguren y los Grobocopatel, pero también para los Monsanto y los Fiat. Eso lo vemos claramente cuando se compara el incremento de los subsidios destinados a la innovación del sector privado (FONTAR) que desde 2002 al 2006 creció 1000%, con respecto al incremento del 260% en fondos destinados a subsidios para la investigación en ciencia y tecnología (FONCyT). Es decir: los subsidios millonarios que el gobierno que no puede garantizarnos a los científicos para sostener un laboratorio y los insumos básicos para nuestras investigaciones, sí los destina todos los años al "impulso al desarrollo industrial". Ese desarrollo, claro, cuenta además con la promesa oficial de que los salarios no van a aumentar más del 18% y que las huelgas van a ser consideradas "extorsiones" de mínima y de máxima, actos de terrorismo (como plantea la nueva ley que el oficialismo, de la mano de gran parte del arco político de la oposición, quieren votar estos días).

Y es que el plan oficial para el desarrollo local de la Ciencia y la Técnica se expresa a la perfección en el portal del Ministerio de C&T que explica a qué está orientada la “Producción” científica”: la cuádruple I (I4: “Institutos Internacionales Interdisciplinarios para la Innovación”). ¿Qué es la cuádruple I? Como lo indica su nombre, es la manera que tiene la burguesía de un país periférico de negociar con las burguesías de los países centrales (el empresario Peter Gruss del Instituto Max Planck de Alemania, los banqueros del grupo Santander que dirigen ahora la universidad bolonizada en Italia, etc) para que estas últimas se instalen en el país, utilicen la formación académica y los recursos naturales locales y orienten y dirijan nuestras investigaciones científicas. En este sentido, es importante destacar que el capital invertido en investigación en ciencia y tecnología, dependiente del CONICET y de la agencia, proviene principalmente de préstamos BID, y no del recaudamiento estatal, demostrando nuevamente que dicha soberanía nacional y popular es claramente una falacia. Investigación en campos que les sirven a los empresarios, sometimiento al capital imperialista: ese es el plan de Cristina y Barañao para nosotros.

Entonces los científicos estamos en aprietos. La arbitrariedad en las decisiones que marcan el rumbo del desarrollo de la Ciencia local no es azarosa, no surge por casualidad, por una falla del sistema o porque haya "gente mala" en los puestos directivos. El problema es la concepción profunda que se tiene de qué es la Ciencia y quiénes deberían organizarla y desarrollarla.

Qué pasa en el mundo

A nivel mundial, el pueblo pobre y trabajador está protagonizando enormes demostraciones de descontento con la forma que tienen los gobiernos de sus países en administrar el presupuesto. Pero todos sabemos que si un fenómeno se observa en varios contextos distintos, entonces es altamente probable que exista algún patrón en común que esté subyaciendo a ellos, que les de origen. Lo que hoy están viendo los trabajadores griegos, franceses, ingleses, belgas, estadounidenses, etc., es que sus Estados no sólo no pueden garantizar el nivel de vida que hasta antes de la crisis habían conquistado, sino que incluso, votan avanzar sobre sus conquistas históricas como lo son las edades jubilatorias, las asignaciones sociales, la salud, la educación y la estabilidad laboral. En Egipto, por ejemplo, la pelea por la administración del presupuesto estatal fue parte de la lucha que llevaron adelante los trabajadores textiles con las huelgas generales que tiraron a Mubarak en enero de este año y que hoy continúan para sacar a los militares del Gobierno.

Qué hacer

Lo que pasa hoy en el Conicet no está aislado del problema general que vemos en los demás países del mundo y es parte del problema que surge cuando nuestros directorios de los institutos científicos y nuestros gobiernos nacionales están dirigidos por personas que responden a los intereses de los que son dueños de las empresas, las fábricas, los bancos y la tierra. Basta para ello observar la composición del directorio del CONICET, con sus “electos” representantes de las industrias, del agro y de los gobiernos.

El sentimiento de bronca que inunda hoy a muchos científicos del país que ven la contradicción entre el discurso oficial (un desarrollo "inaudito" de la Ciencia) y la realidad (científicos que vuelven al país y no tienen ni siquiera una silla para realizar sus investigaciones, científicos que quieren investigar pero sus becas no son aprobadas porque no se ajustan a las necesidades empresariales, las "becas" que conseguimos que en realidad encubren nuestro trabajo científico precarizado, etc.), tiene que erigirse sobre sus propios pies, transformar la bronca en plan de acción para cambiar la realidad, convertirse en un plan de lucha:


- Incorporación de todos los investigadores concursantes a la CIC. La "repatriación" de científicos es un absurdo si no se asegura a los científicos un puesto de trabajo desde el cual desarrollar sus investigaciones.

- Democratización del Conicet. Basta de elecciones a dedo de quienes van a decidir qué se hace con la plata de todos.

- Aumento del presupuesto para la investigación. Un plan de desarrollo científico-tecnológico serio debe contemplar la recuperación de decenas de cientos de edificios en todo el país, no sólo en Capital, para la instalación de instrumental y trabajadores científicos.

- Ninguna injerencia de capitales privados nacionales o extranjeros en nuestras investigaciones.

- Plenos derechos laborales para los trabajadores científicos.

- Por un desarrollo científico libre de los intereses de los empresarios, regulado y administrado por sus trabajadores científicos y su personal de apoyo.

Juventud del PTS


Esto recién empieza - 28/12/2011

El jueves 22 fuimos alrededor de 400 investigadoras e investigadores los que nos acercamos a las puertas del Conicet a presentar nuestros justos reclamos. En el país "del desarrollo científico y técnico", debería llamar la atención que los trabajadores del área que el gobierno dice estar impulsando, estemos tan enojados. Y es que haber cursado una carrera 6 años sin becas de estudio para todos, trabajado de mínima 3 años sin derechos laborales básicos y encontrarnos a los 27, 30, 33 años con que estamos en la calle, resulta, de mínima, indignante. Más aún cuando las propagandas del gobierno en las elecciones fueron en gran medida anuncios de la "repatriación de científicos" y de la "inversión en Ciencia y Técnica". Hoy, con alrededor de 1500 científicos en la calle, nos preguntamos: ¿a dónde fue a parar toda esa supuesta inversión?

¿Qué se mueve por debajo (y por arriba) de este ataque?

Desde el jueves pasado hasta ahora, Barañao no nos hizo llegar una sola explicación de esta situación tan extraña. El Ministro debe estar muy ocupado. Efectivamente, la página oficial del Ministerio nos muestra que el día anterior, miércoles 21 de diciembre, Barañao estaba reunido con Santiago Villa de la UIA, Jorge Born, presidente de la Fundación Bunge y Born, y un par de empresarios locales más, para negociar cuántos de los científicos que él acaba de dejar sin trabajo, vamos a ser absorbidos por los capitalistas en trabajos de tipo técnicos, para que estos señores obtengan aún más ganancias que se sumarán a las cifras siderales que, según nos cuentan los diarios oficiales y de la oposición, se vienen llevando hasta ahora. Pero eso no es lo único que tiene tan atareado al Ministro: un día antes de su reunión con los dueños de las empresas, Barañao estuvo en el Polo Tecnológico contando cómo "creció la inversión en Ciencia y Técnica".
Para Barañao, "el crecimiento de la inversión en CyT" es equivalente a la transferencia de capital desde el Estado hacia las pequeñas, medianas y grandes empresas locales mediante el nuevo programa FONARSEC, que ya tiene asignados más de 1 mil millón y medio de pesos. También hizo gala de "la repatriación de 873 científicos". Anda contento el Ministro. No se entiende muy bien por qué, si resulta evidente que, al menos de puntería y de suma y resta de enteros, no entendió nunca nada. Apuntar a que los empresarios locales se construyan sus empresas con fondos estatales y planeamiento productivo desarrollado por científicos que se formaron con el financiamiento del pueblo pobre y obrero argentino, no es "invertir en Ciencia": es desviar fondos públicos al financiamiento privado. 873 científicos "repatriados" - 1000 científicos despedidos, es un número negativo de "científicos con trabajo", no uno positivo. Y que esos 873 compañeros que vuelven ahora tengan que trabajar sólo en las áreas de ingeniería de materiales y de agricultura y en empresas privadas o en edificios públicos dirigidos por el capital alemán del Max Planck, no parece ser un signo de "desarrollo nacional y popular" de la Ciencia y la Técnica sino más bien una profundización de la histórica subordinación del Estado local a los intereses de los capitalistas locales y de los Estados y los capitales de los países centrales.

¿Y con quién se reúne nuestro Ministro del "gobierno progre" para negociar la profundización de la subordinación de la investigación científica al capital imperialista? Con un miembro central del partido nacionalista liberal de centro-derecha italiano, Forza Italia, el diputado Antonio Tajari, compañero militante del recientemente destituído por la Unión Europea, Silvio Berlusconi. Una joyita los amigos de Barañao. ¿Le habrá contado Cristina a su Ministro que el capital extranjero con el que están haciendo negocios reinvierte sólo el 15% de las ganancias mientras las remesas de utilidades (lo que se llevan al exterior) pasaron de representar el 1% del PBI en los ’90, al 2% en los años K?.

Pero ahí no termina la cosa. Porque, además de la señal política del Gobierno de hacer alianzas con los gobiernos europeos que vienen aplicando el ajuste sobre el pueblo pobre y obrero de sus países, el verdadero y terrible problema que tiene el Gobierno, es que Europa está en crisis. Una crisis profundísima, que cada día, lejos de solucionarse, se agudiza más y más. ¿Qué están haciendo Cristina y Barañao? ¿Abriéndole las puertas al capital imperialista para que se recupere de la crisis que generó en su país de origen en base a mano de fuerza de trabajo precaria que puede conseguir en Argentina? ¿Qué están haciendo Cristina y Barañao? ¿Empujando a nuestros científicos a competir entre nosotros para trabajar en las empresas de la UIA, de la SR, del capital imperialista? Un análisis de los dichos y los hechos, como el que resumimos en esta declaración, demuestra que la respuesta es SÍ a las dos preguntas.
Los científicos necesitamos organizarnos. No podemos aceptar que se sigan avasallando nuestros derechos de trabajadores cuando trabajamos de manera asalariada y tampoco podemos aceptar que la orientación de nuestras investigaciones esté determinada por la sed de ganancias de los empresarios y las decisiones de los políticos de turno que sirven a sus intereses.

Hoy los trabajadores del mundo están levantando la cabeza, las huelgas generales se reproducen en toda Europa y en Medio Oriente, surgen los fenómenos de protesta como los Indignados y los Occupy, que se alían en muchos países a los reclamos obreros y juntos dan muestras de la fuerza de los trabajadores ocupados, desocupados, los jóvenes estudiantes, para cuestionar el orden de sus Estados, para exigir un nuevo orden. Los científicos en Argentina despedidos no estamos desligados de ese proceso más general que se está viendo en todo el mundo. Nuestros intereses y los de los que nos gobiernan y nos explotan se están poniendo abiertamente en contradicción, las reformas cosméticas no alcanzan y la profundización de los recortes agudiza cada vez más una situación que cada día muestra la necesidad inevitable de una salida radical.

La Ciencia no admite patrones. Hoy los tiene, y eso se expresa en problemas materiales inmediatos como el que sufrimos estos días con la pérdida de nuestros trabajos, pero también se ve en el largo plazo, con una investigación relegada a la búsqueda de perfeccionamientos industriales o innovaciones tecnológicas para un mercado que no abastece las necesidades de las grandes mayorías pobres y trabajadoras, sino que, por el contrario, aumenta la distancia entre ricos y pobres. La teoría del "derrame" es una falacia evidente, y lo vemos no sólo en nuestro país sino también en aquellos países que hicieron de esa falacia su política central de "desarrollo nacional": en el Reino Unido, el plan de Thatcher de crear "La sociedad del Conocimiento", condujo a una situación económica calamitosa para las clases medias, los trabajadores y los pobres, empujó las tasas de desempleo a los números más altos en 17 años y creó una población joven desocupada que vive en condiciones de pobreza y marginalidad en barrios obreros cada vez más pobres. Son los que tomaron las calles en Londres el pasado octubre en respuesta al asesinato del joven trabajador desocupado del barrio de Tottenham a manos de la Policía inglesa, asesinato basado en la discriminación racial que sufren cotidianamente los que este sistema va dejando afuera de su "derrame" de riquezas. La "sociedad del conocimiento" es posible, pero no bajo este orden social. Sus contradicciones saltan a la vista en todo el mundo.

Los investigadores científicos las vemos.

Queremos hacer algo por cambiarlo.


- Incorporación de todos los investigadores concursantes a la CIC. La "repatriación" de científicos es un absurdo si no se asegura a los científicos un puesto de trabajo desde el cual desarrollar sus investigaciones.

- Democratización del Conicet. Basta de elecciones a dedo de quienes van a decidir qué se hace con la plata de todos.

- Aumento del presupuesto para la investigación. Un plan de desarrollo científico-tecnológico serio debe contemplar la recuperación de decenas de cientos de edificios en todo el país, no sólo en Capital, para la instalación de instrumental y trabajadores científicos.

- Ninguna injerencia de capitales privados nacionales o extranjeros en nuestras investigaciones.

- Plenos derechos laborales para los trabajadores científicos.

- Por un desarrollo científico libre de los intereses de los empresarios, regulado y administrado por sus trabajadores científicos y su personal de apoyo.

Juventud del PTS

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