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Cómo combatir la inflación

20 Sep 2007 | Por Charly Platkowski, trabajador aeronáutico, candidato a primer diputado nacional por Provincia de Buenos Aires   |   comentarios

La inflación es una realidad tangible para el bolsillo de cualquier trabajador o ama de casa que debe obrar milagros para llegar a fin de mes. Los aumentos registrados en los alimentos frescos y en los alquileres en cifras que superan el 100%, entre otros, constituyen un dolor de cabeza para cubrir las necesidades más elementales. Pero Kirchner está decidido a darles la espalda a estas penurias y en cuanta declaración hace sale a respaldar los índices truchos del INDEC. En su reciente aparición por Parque Norte para saludar a Cavallieri manifestó enojado que “economistas y analistas privados ponen en duda los indicadores oficiales de inflación”.

Hasta el titular del Banco Central, Martín Redrado, reconoció su “profunda preocupación” por el avance inflacionario. El rotundo fracaso de la política de control de precios implementada por el secretario de Comercio Guillermo Moreno condujo al gobierno a intervenir el INDEC para dibujar los índices y mentirle abiertamente a la población. Según la estadística oficial, entre enero y julio los salarios crecieron el 11,8%, mientras en el mismo período los precios minoristas subieron apenas un 4,4%. Es decir que, según la mentira oficial, los salarios habrían aumentado casi 3 veces por sobre los precios.

Evidentemente, la realidad diaria es mucho más convincente que cualquier dibujo. Hasta el diputado kirchnerista y asesor de la CGT Héctor Recalde reconoce que el poder adquisitivo del salario promedio es un 10% más bajo que en diciembre de 2001, mientras los precios se disparan. Las estimaciones realizadas por las consultoras privadas más importantes arrojan una inflación acumulada en lo que va del año del 20%.

Para terminar con las estadísticas truchas, el INDEC debería contar con un directorio de sus propios trabajadores y técnicos en acuerdo con los sindicatos y organizaciones de lucha, independiente del gobierno de turno, para decirle la verdad al pueblo dando a conocer el verdadero monto de la canasta familiar.

La oposición, Lavagna, López Murphy o Elisa Carrió, utiliza el problema de la inflación demagógicamente para hacer campaña electoral. No tienen significativas diferencias con la política económica del gobierno y hasta están en contra de cualquier tipo de control de precios porque hay que dejar actuar al “libre funcionamiento del mercado”. Lejos de esta supuesta libertad de mercado, en el aumento de precios actúan los monopolios capitalistas y el Estado que los apaña.

En el actual esquema económico orientado a la exportación el motor central del aumento de precios es que los grandes grupos económicos presionan para trasladar a los precios internos los valores de sus ventas en el exterior que se hacen en dólares o euros mientras a nosotros nos pagan salarios devaluados en pesos. Como gran parte de la exportación nacional es de alimentos, esto tiene un impacto directo en la canasta básica, como se vio tanto en el tema de la carne como en el reciente desabastecimiento de lácteos, ya que además de vender internamente a precios internacionales les interesa poco y nada satisfacer las necesidades de la población para lo que tendrían que invertir más aumentando la oferta de productos. A su vez, la concentración monopólica en manos de unas pocas empresas les permite a estos pulpos una relativa autonomía para fijar los precios y asegurarse mayores ganancias.

Desde el PTS presentamos una serie de medidas para combatir la inflación:

- Un salario igual a la canasta familiar y una cláusula gatillo que lo reajuste según inflación

Esta cláusula gatillo, o escala móvil de salarios, significa que los sueldos se reajustan automáticamente según la inflación y debe aplicarse a todos los trabajadores e imponerse en los convenios colectivos de trabajo. Supone entonces la lucha por que sea incorporada a los convenios la otra mitad de la clase trabajadora, que está en negro, o bajo distintas modalidades de contratación precaria y cobrando sueldos más bajos.

- Monopolio estatal del comercio exterior y control obrero

Esto significa que es el Estado el que compra toda la producción y la distribuye racionalmente para la exportación y el consumo interno, y el que fija los precios garantizando a los pequeños productores un precio acorde a sus necesidades y bienes baratos para la mayoría de la población. El control obrero de la producción y centros de distribución empieza por la apertura de los libros de las empresas, abolir del secreto comercial con el cual los capitalistas ocultan la verdad sobre sus cuentas, para demostrar a todo el pueblo que el traslado de sus costos a los precios es sólo sed de ganancias.

- Comités de vigilancia de los precios

Los trabajadores de las empresas que producen, distribuyen y comercializan los productos, los pequeños comerciantes, los pequeños chacareros y las amas de casa deben tomar una participación activa en el combate contra la carestía de la vida formando comités de vigilancia de los precios.

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