Partido de los Trabajadores Socialistas

Buenos Aires
12 de diciembre de 2018

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Argentina

Boicot activo a estas elecciones tramposas

30 Sep 2002 | El PTS hizo un llamado unitario a través de una Carta Abierta repartida por miles y en una solicitada publicada en Página/12 el sábado 28. Nos dirigimos a las organizaciones piqueteras, asambleas populares, fábricas ocupadas, sindicatos combativos, centros y federaciones de estudiantes en lucha y a la izquierda para impulsar una gran campaña nacional y formar un comité unificado que convoque al pueblo a un realizar un boicot activo (ya sea mediante la abstención, el voto nulo o en blanco, o cualquier otra iniciativa) a las elecciones presidenciales convocadas por el gobierno ilegítimo, hambreador y represor.   |   comentarios

Duhalde, acorralado por la crisis social y económica y el masivo repudio a la masacre de Avellaneda, decidió adelantar seis meses las elecciones presidenciales previstas originalmente para septiembre de 2003. Ahora, sin tener siquiera un consenso entre el establishment y el FMI que exige negociar con un «gobierno fuerte», se abre la posibilidad de que las adelante, decisión que quedaría en manos de la «Justicia» o el Congreso. Todas las instituciones que son repudiadas por la mayoría del pueblo que se autoorganizó para acabar soberanamente con De la Rúa, son las que deciden cuándo, cómo y qué se elige en estas elecciones. Serán sólo a presidente y vice, es decir serán para que se queden todos en las que ni siquiera está abierta la posibilidad de que los trabajadores y la izquierda conquisten diputados que puedan utilizar sus bancas al servicio de las luchas obreras y populares. Esta convocatoria no es más que una burla infame al grito popular nacido hace nueve meses: «¡que se vayan todos!».
Tenemos en nuestras manos la posibilidad de organizar una gran campaña masiva para derrotar esta trampa que busca apuntalar y perpetuar al régimen del Pacto de Olivos y su casta de políticos millonarios, mientras más de la mitad del pueblo es llevado a la miseria y millones de trabajadores están sin empleo. Están convocadas por un gobierno repudiado para intentar legitimar con los votos a un nuevo presidente que tenga más fuerza para aplicar los tarifazos y pagar la deuda, con el mantenimiento del actual Congreso de las coimas y el «desarraigo», y la corrupta Corte Suprema. Es lo que exigen el FMI, los banqueros, las privatizadas y los grandes capitalistas que vaciaron al país. Lo que está en cuestión es quién intentará quebrarle el espinazo al movimiento nacido en las jornadas del 19 y 20 de diciembre, quién intentará acabar con las asambleas populares, con el movimiento de fábricas tomadas por sus trabajadores, con los piqueteros que exigen trabajo genuino, con esta vanguardia de lucha y autoorganización antes que ésta logre dar una salida propia de los trabajadores y el pueblo a los millones que padecen hambre, desocupación y miseria. Tenemos que enfrentar activamente esta trampa.
El fraude político ya comenzó a funcionar. A través del proceso electoral iniciado ya se comenzaron a «limpiar» figuras que desde diciembre no podían caminar por la calle, desde Moyano hasta Rico, bajo la égida del demagogo de Rodríguez Saá. De los escraches y repudios populares ahora pasamos a ver a todos los políticos del régimen que hundieron la nación en los medios de difusión en manos de los grandes capitalistas que ya promocionan sus respectivos candidatos.
El «Espacio Ciudadano» de Carrió, De Gennaro, Zamora y la CCC se demostró completamente impotente para conseguir siquiera sus estrechos objetivos de «revalidación de todos los mandatos», apenas el recambio de los cargos parlamentarios. «Vamos a suspender la campaña electoral», aseguró Carrió en la fundación de un «Espacio» que abortó apenas realizadas dos marchas. Fue un recurso más de su campaña para participar de una elección al gusto de Duhalde y Menem, archivando su amenaza de una «abstención activa o revolucionaria». No fue más que la continuación de la campaña electoral por otros medios. Hay sectores, como la CTA, que impulsan plebiscitos o consultas populares para poner a consideración del pueblo «la caducidad de todos los mandatos», e incluso para convocar a una «convención constituyente». Esta política terminará siendo tan impotente como la del efímero «Espacio Ciudadano» ya que se le exige al actual Congreso que sea el convocante y no plantea como objetivo acabar con el conjunto del régimen, su Justicia, su Congreso y su monárquica figura presidencial.
Al pueblo se le presentan como únicas «alternativas» la demagogia y estafa de Rodríguez Saá, y el palabrerío al estilo de Chacho Alvarez de la diputada Carrió.
Lamentablemente también sectores de la izquierda anunciaron su participación en este proceso de legitimación del viejo y odiado régimen. Patricio Echegaray del Partido Comunista «descartó las posturas abstencionistas que mostraron otros sectores de la izquierda» y lo fundamentó con que «hoy la izquierda puede crecer de manera importante, convertirse en un factor de presión y control y desde allí generar condiciones para una batalla concreta por el gobierno y el poder» (Página/12, 24/9). Mientras, según varias encuestas, un importante porcentaje de la población está en contra de ir a votar o no votaría a nadie, ciertos sectores parecen pasar del planteo de «por un nuevo 19 y 20 de diciembre» al «vote a la izquierda», y cambiar el «Fuera Duhalde» por aceptar pasivamente que sea el convocante y digitador de las elecciones. La política de IU va a contramano de los objetivos por los que luchan las asambleas populares, e incluso están a la derecha de un importante sector de intelectuales o figuras de los derechos humanos que vienen de la centroizquierda. Llamamos a los componentes de Izquierda Unida, el PC y el MST, a no abandonar la lucha que se inició con sangre en diciembre: que se vayan todos.
El PTS presentó candidatos obreros en las presidenciales de 1995 y 1999, utilizando la tribuna electoral para agitar masivamente la idea de que los trabajadores somos los únicos que podemos salvar a la nación a través de la autoorganización, la independencia política y la lucha extra parlamentaria. Los revolucionarios podemos aprovechar una campaña electoral para difundir nuestras ideas y hasta como un factor de organización. El PTS hoy cuenta con la posibilidad legal de presentar candidatos, pero al igual que miles de asambleístas y luchadores sostenemos que después del 19 y 20 de diciembre se abrió una nueva situación en la Argentina, y que con estas elecciones presidenciales -completamente limitadas y amañadas- pretenden adormecerla y desviarla, mientras reprimen y encarcelan trabajadores en Jujuy. No se pueden aceptar las condiciones impuestas por un gobierno que pende de un hilo.
Las asambleas e Interbarriales, la Coordinadora Aníbal Verón, al Bloque Piquetero, al MIJD y a Barrios de Pie, los trabajadores de Brukman, Zanon y todas las fábricas bajo gestión obrera, a la FUBA, el Partido Obrero, el MAS, todos juntos podemos plantearle al diputado Zamora, a la CTA, a la CCC e Izquierda Unida a que se sumen activamente a esta campaña unificada. Rompamos la trampa electoral.
Llamamos a impulsar esta campaña en las fábricas, establecimientos, escuelas, barriadas obreras y populares, como parte de impulsar un congreso nacional de todas las expresiones de lucha y preparar una huelga general activa, que supere en organización a las jornadas del 19 y 20 de diciembre, para acabar con el gobierno de Duhalde. Sólo sobre esa base y sobre las ruinas del régimen, será posible convocar a una Asamblea Constituyente, en la que el pueblo movilizado pueda discutir democráticamente la resolución a sus penurias. Aún si no logramos ganar esta batalla y Duhalde pudiera llegar a las elecciones, con un gran movimiento por el boicot activo habremos logrado que salga de ellas un gobierno tan ilegítimo e irrepresentativo que surja lo más debilitado posible para aplicar medidas contra un pueblo trabajador que estará en mejores condiciones para enfrentarlo y derrotarlo.
Fuera Duhalde. Boicot activo a las elecciones tramposas. Por un congreso nacional unitario convocado por las asambleas, las organizaciones piqueteras, fábricas ocupadas, sindicatos y centros estudiantiles combativos. Huelga general hasta que se vayan todos e imponer una Constituyente Revolucionaria.

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