Partido de los Trabajadores Socialistas

Buenos Aires
20 de octubre de 2017

Juventud

Universidad Nacional de La Plata

Bellas Artes de La Plata: Debate sobre la reforma del plan de estudios

04 Oct 2004   |   comentarios


Debate sobre la reforma del plan de estudios
Que universidad necesitamos?
 
El debate por la reforma de los planes de estudio nos conduce a una discusión más profunda sobre la función que debe tener la universidad hoy. A nivel nacional se ha abierto una discusión sobre cual debe ser la “funcionalidad social” de la universidad. Kirchner y el ministro de educación Filmus quieren una universidad integrada a su ilusorio proyecto de “desarrollo nacional”…¿de que desarrollo nacional hablan mientras siguen pagando la deuda y negociando con el FMI? Plantearon que solo aquellas facultades que impulsan reformas de los planes de estudio en este sentido, serán compensadas con una mejora presupuestaria, las otras no ¿!¡?. Y además cuestionaron que la universidad actual no tiene una planificación de la “producción” de conocimiento y de profesionales, lo que genera una superpoblación de médicos y psicólogos (y de artistas…podríamos agregar) en desmedro de técnicos e ingenieros “funcionales” que sirvan a un puñado de emporios como Techint, Petrobras o Repsol. Quieren una “academia funcional” al “capitalismo serio” que como se puede ver a las claras, incluye miseria, represión y sumisión al FMI como en la era menemista. Quieren achicar las carreras de grado (gratuitas a pesar de ellos) y extender los postgrados arancelados. En definitiva, no se deciden aún, en como llevar adelante la consumación de la Ley de Educación Superior que Menem y los radicales no pudieron aplicar totalmente por la lucha y la movilización del movimiento estudiantil en la última década.
Oficialistas y opositores (los devenidos en kirchneristas, los menemistas y los restos del radicalismo) se disputan, y se disputaron siempre, el control de la universidad y buscaron la “funcionalidad” de la vida académica en la adaptación al sistema capitalista. Cuando hablan de “funcionalidad social” e “inserción laboral”, dicen adaptación a las leyes del mercado, dicen convenios con multinacionales, dicen aceptación del orden establecido, adaptación a la realidad social de miseria y desocupación. Nada podemos esperar del Régimen universitario y las camarillas académicas, de los decanos y funcionarios que lo único que les interesa es hacer carrera política y atornillarse en sus sillones. Si aceptan o no la propuesta del gobierno, no es por grandes diferencias de proyecto, lo hacen por sus disputas corporativas y de camarilla.
Los estudiantes, junto a docentes y no-docentes somos los únicos que podemos aportar una salida diferente, debemos pelear por cambiar universidad con el objetivo de transformar la sociedad. Para esto tenemos que discutir la función de una educación crítica y transformadora de la realidad, sin permitir la adaptación pasiva y conformista a la sociedad tal cual es.
Desde Contraimagen nos oponemos a toda injerencia del gobierno de turno y de las empresas privadas para liquidar las conquistas de la universidad y la educación pública. Pero no defendemos la universidad tal cual es. Defendemos las conquistas de la universidad en tanto luchamos por transformarla de raíz, para que sea una usina de crítica social que cuestione la sociedad capitalista y proyecte la transformación social en todos los terrenos. El arte no puede salvarse solo, porque es la expresión más compleja y más sensible de la cultura, y a la vez la más vulnerable a la corrupción y putrefacción de la sociedad burguesa.
Una reforma del plan debe partir de esta posición crítica frente a la realidad, por eso es muy importante el debate que comienza a abrirse en nuestra facultad sobre el cambio de los viejos planes de estudio.
Tenemos que retomar las experiencias de las vanguardias artísticas del siglo XX, de los artistas que se enfrentaron siempre con las ideas dominantes de su época y hoy se les quita el filo revolucionario, se los institucionaliza, para poder justificar una facultad de arte totalmente aggiornada a las ideas dominantes actuales.
El arte es revulsivo y critico por naturaleza, pero en muchas cátedras de Bellas Artes se le cortan las alas. En el reinado del posmodernismo y el escepticismo individualista, del monolitismo y de la historia vista como una contingencia de hechos dispersos, se oculta el marxismo revolucionario como conjunto de ideas críticas a la sociedad capitalista, o se ve su desfiguración stalinista y mecanicista. Tenemos que impulsar la verdadera libertad de cátedra permitiendo el funcionamiento de cátedras paralelas y seminarios que permitan la difusión de las ideas críticas y revolucionarias.
La facultad debe ser un gran laboratorio de experimentación, de prácticas creativas que se propongan modificar el campo cultural dominante, sacudir los convencionalismos del mercado, sin atarse ni acotarse a él. Estamos contra el individualismo y la competencia en el arte, donde solo se favorece la ganancia de los mercaderes. No podemos aceptar las condiciones de trabajo que imponen los monopolios del arte, los medios masivos de comunicación, las distribuidoras y las discográficas, donde la obra es una mercancía más, el artista se cotiza por el marketing y su creatividad está coartada por el billete. La única posibilidad de la total libertad de creación es una sociedad en que todos tengan derecho y posibilidades reales de crear y desarrollarse libremente en el arte.
Basta de Planes de estudios al servicio de empresas privadas y monopolios que sólo quieren utilizarnos para que todo siga igual. Nada menos armónico que la relación de la libre creación artística con la avaricia especulativa.
Los planes de estudio deben estar al servicio de la mayoría de la sociedad, de los intereses de los trabajadores, los desocupados y todos los sectores populares que son los que hoy no tienen acceso al arte y la cultura, pero que además son la fuerza de cambio para una sociedad nueva.
Un primer paso en éste sentido es el convenio entre la Universidad del Comahue (Neuquén) con los obreros ceramistas de Zanón, donde los estudiantes han sellado una fuerte relación con los trabajadores al colaborar con sus conocimientos y compromiso en la lucha por mantener la gestión obrera de la fábrica. En el mismo sentido, el mes pasado el frente Oktubre, actual conducción del Centro de Estudiantes de Ciencias Sociales de la UBA (de la cual formamos parte), establecían la solidaridad y la unidad con los trabajadores de Zanón, mientras desde el gobierno nacional y provincial se tejían maniobras para preparar el terreno al desalojo.
Para dar pasos por este camino, podemos tejer lazos con los docentes, estatales, desocupados
y con los trabajadores y el pueblo de nuestra región, por ejemplo con los obreros del Astillero de Ensenada (que en las últimas elecciones gremiales, dando una dura batalla contra la burocracia sindical, recuperaron el combativo cuerpo de delegados por sección con el que en los ´90 enfrentaron y evitaron la privatización menemista).
Queremos poner a la universidad y todo su conocimiento al servicio de los trabajadores
 y el pueblo.
Los actuales planes de estudio y de investigación están hechos al servicio de las clases dominantes. Hoy quieren que de las universidades salgan técnicos que trabajen para Perez Companc, sociólogos afines a los partidos tradicionales, comunicadores que solo pueden trabajar para los medios burgueses, abogados que lejos de defender las causas de los trabajadores, defienden a las grandes firmas, artistas que produzcan, expongan y vendan sus obras según la exigencia de las empresas que “patrocinan “el arte, como telefónica, edelap y la Fortabat.
Pero para transformar la facultad y sus planes de estudio no podemos confiar que los cambios vengan de arriba. Ellos tienen su proyecto, cambiar algo para que nada cambie de fondo. Tenemos que hacer masivo éste debate y que se desarrolle permanentemente en las cursadas. En primer medida cuestionando al sacrosanto régimen universitario y sus organismos antidemocráticos como es el consejo académico. Sólo la participación y la decisión de estudiantes, docentes y no-docentes pueden garantizar la democrática reformulación de los planes de estudios.
Por aumento de presupuesto en base al no pago de la deuda externa.
Porque la universidad y todo su conocimiento esté al servicio de los trabajadores y el pueblo.
 
 Contraimagen

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