Partido de los Trabajadores Socialistas

Buenos Aires
18 de octubre de 2017

Movimiento Obrero

Batalla de ceramistas y estatales contra la policía sembró el caos

01 Dec 2001 | Pasadas las 12, la policía se vio atrapada entre una columna de ceramistas y otra de estatales. Hubo corridas para sacar autos del radio céntrico.   |   comentarios

NEUQUEN.- En un contexto de indefinición política que mantiene en vilo a la provincia y que profundiza la crisis, el enfrentamiento entre el grupo GEOP de la Policía y manifestantes ceramistas-estatales convirtió ayer al centro de la ciudad en un caos. Los gases lacrimógenos, las balas de goma y las piedras dejaron un saldo de 19 personas detenidas y 12 heridos. Pero el miedo caló mucho más hondo y se hizo visible en los transeúntes que corrían desesperadamente hacia ningún lugar y en los gritos de los alumnos de la escuela primaria N°201 pidiendo por sus papás en medio de una situación violenta.
Según el Jefe de la Policía, Juan Carlos Lezcano, los efectivos actuaron “dentro de la ley” a partir de que -según dijo- “fueron encerrados” por los manifestantes, mientras que los sindicatos cargaron duro contra el ministro de Gobierno, Jorge Gorosito, por lo que consideraron una “cacería”.
La represión y la respuesta a piedrazos se produjeron en momentos en que Neuquén se da una dura puja política en torno a la aplicación de las LECOP (a la que se oponen los gremios estatales) y cuando se registra una disminución de la actividad económica producto de la recesión.
Tras los enfrentamientos, 19 personas fueron detenidas, las que fueron liberadas cerca de las 20, minutos antes de la realización de una marcha a la que asistieron unas 1.500 personas para repudiar la represión policial.
La sensación de caos comenzó a vislumbrarse cuando los trabajadores de Zanón despedidos el jueves se manifestaron frente a Casa de Gobierno para pedir que el gobierno provincial se haga cargo de la cerámica.
Primero fueron los huevazos sobre el frente del edificio, y luego los neumáticos encendidos en el frente de la Casa de Gobierno, que terminaron por quemar algunas de las ventanas del edificio.
A las 12.10, un primer grupo de efectivos policiales hizo su aparición sobre la calle Santiago del Estero, quienes se parapetaron a escasos 20 metros de un nutrido grupo de ceramistas que mantenían cortada la calle.
A los pocos minutos llegó un carro hidrante que comenzó a apagar las fogatas encendidas sobre el frente de la Casa de Gobierno. Fue el vehículo azul el que marcó la escalada de la tensión: en cinco minutos la recolección de piedras y la llegada efectivos de la Policía al lugar del conflicto aumentaron vertiginosamente.
El punto de inflexión fue la llegada de una columna de trabajadores estatales que subía por la calle Rioja y el avance de un grupo policial. El momento marcó el fin de la tensión y el comienzo de la furia.
El inicio de la represión fue confuso. El ministro de Gobierno Jorge Gorosito acusó a los manifestantes de atacar a los efectivos que protegían al carro hidrante, pero el Jefe de la Policía dijo que actuaron porque se vieron “encerrados”. Lo cierto es que, una vez que tronó la primera andanada de balazos y gases lacrimógenos, el enfrentamiento fue imparable. La extensión de la violencia a todo el centro de la ciudad fue vertiginoso, y tomó por sorpresa a los oficinistas y clientes de los bancos que cambiaron el apuro típico de un viernes neuquino por imposibles corridas en tacos altos.
En Casa de Gobierno los manifestantes y los policías comenzaron a correr hacia los cuatro puntos cardinales: un grupo intentó refugiarse de los gases y los balazos yendo hacia el oeste de Belgrano, justo cuando alumnos de la escuela primaria N°201 salía del colegio y el tránsito sobre la calle Salta era muy intenso.
Otros corrieron por Rioja y terminaron por recorrer Roca a contramano con policías detrás de sus pasos.
Poco a poco se fueron separando en pequeños grupos, y lo propio hizo la Policía: dividió a los efectivos en batallones de menos de 10 efectivos que comenzaron a ocupar las principales calles céntricas.
Uno de los enfrentamientos más fuertes se produjo sobre la calle Buenos Aires, entre el hospital Castro Rendón y el edificio central del ISSN.
Los relojes ya marcaban las 13. La Policía sitió el centro con motos y efectivos del GEOP. Los ceramistas seguían corriendo y, con intervalos, respondían con furibundos piedrazos a las camionetas policiales.
A esta altura el radio de la ciudad delimitado por las calles Rivadavia, Santa Fe, Santiago del Estero y Elordi se había convertido en escenario de conflicto.
A las 13.30 los manifestantes comenzaron a llegar a cuatro puntos de reunión: los locales de ATE y CTA, la carpa instalada frente a Legislatura, y el hospital Castro Rendón, donde se vivieron momentos de tensión cuando los gases lacrimógenos, por acción del viento, ingresaron en la zona de los laboratorios y de la guardia de pediatría.
Cerca de las 14 la ciudad comenzó a retomar la calma: los manifestantes habían abandonado las calles y la Policía desapareció en cuestión de minutos.
A las 14.30 había vuelto la tranquilidad, pero ya no era lo mismo: impresionaba la desolación y el aspecto de tierra arrasada.

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