Partido de los Trabajadores Socialistas

Buenos Aires
12 de diciembre de 2017

"Que se vayan todos, que no quede ni uno solo..."

ASAMBLEA CONSTITUYENTE

31 Dec 2001   |   comentarios

La renuncia de Rodríguez Saá y su banda es otro reflejo de la incapacidad de toda la clase dominante. Estamos gobernados por camarillas que nada tienen que ver con las necesidades de la mayoría que vive de su trabajo. La histórica rebelión popular que tiró a Cavallo y De la Rúa en las gloriosas jornadas revolucionarias del 19 y 20 de diciembre, desenmascaró además que el PJ no tiene una solución porque ellos son parte del problema: justicialistas y aliancistas son los que generaron con su política esta crisis capitalista que ahora quieren que paguen los trabajadores y el pueblo.
QUE APAREZCA LA PLATA
El "corralito" que retiene los depósitos de 4 millones de ahorristas, está puesto para salvar a los banqueros que se fugaron esa plata o la prestaron a grandes empresarios que no pueden devolverla. Como la Repsol española a la que los bancos le prestaron 15.000 millones para quedarse con la totalidad del petróleo del país. Esa fue la verdadera asociación ilícita de banqueros, privatizadores y empresarios que encabezó Menem y Cavallo primero, y siguieron después Cavallo y De la Rúa. Cualquier gobierno que asuma: o mantendrá el corralito o devolverá los depósitos devaluados o en bonos a cobrar en varios años. Hay que exigir que se devuelvan todos los depósitos menores a 100 mil dólares en forma inmediata. Y luchar por una solución definitiva: que se nacionalice la banca y se reestaticen las empresas privatizadas bajo control de sus trabajadores.
PAN Y TRABAJO
La promesa del millón de "planes trabajar", que apenas era una limosna para contener la furia de cerca de tres millones de desocupados que se expresaron haciéndose de alimentos en los hipermercados, se esfuman en el aire. Los movimientos de desocupados, no pueden esperar soluciones de arriba como hacen los dirigentes de la Asamblea Piquetera que se cuadraron ante Rodríguez Saá apenas asumió, al igual que las CGTs de Moyano y Daer, y la CTA de De Gennaro. Hay que romper los pactos de los dirigentes con las variantes de gobierno que se están decidiendo a espaldas del pueblo: Hay que reiniciar la movilización exigiendo la confiscación del stock de mercadería de los grandes hipermercados y que los alimentos sean distribuidos por comités barriales, por los movimientos piqueteros y organizaciones obreras. Y encarar una lucha de fondo por trabajo genuino para todos, luchando por el reparto de las horas de trabajo entre ocupados y desocupados, y con la ocupación y puesta en funcionamiento bajo control obrero de toda empresa que cierre o despida.
CASTIGO A LOS ASESINOS
El brutal asesinato a los tres jóvenes de Floresta demuestra que el recibimiento de Rodríguez Saá a las Madres de Plaza de Mayo fue un engaño para congraciarse con el pueblo al que le habían asesinado 31 compañeros, entre ellos algunos sus mejores hijos en la Batalla de Plaza de Mayo: gestos de cambio para que nada cambie. Hay que terminar con esas bandas policiales de asesinos impunes, castigar a los culpables de la represión, y liberar a los presos por luchar como Alí, Castells y los jóvenes detenidos de la marcha del segundo cacerolazo del viernes 28. Se necesita disolver la policía que está para custodiar la seguridad de los de arriba, y crear comités de trabajadores y vecinos en los barrios para defenderse de la represión y que se hagan cargo de la seguridad del pueblo.
REUNIR TODAS LAS FUERZAS
Ninguna solución a estas demandas mínimas e inmediatas del pueblo que se moviliza cotidianamente vendrá desde arriba. Primero con la dictadura militar y después con 18 años de democracia para ricos, con gobiernos radicales o peronistas, este régimen ha demostrado estar al servicio de los expropiadores del trabajo, el salario y los ahorros de la mayoría trabajadora y popular. Necesitamos centralizar el poder y las distintas formas de lucha del pueblo movilizado que se expresó en los cacerolazos, frentes a los hipermercados, en la combativa juventud de Plaza de Mayo y de los barrios como Floresta, en la bronca del pueblo contra la empresa privatizada de trenes en Once, en las huelgas de fábrica que resisten a los cierres y despidos, en los paros generales de la más numerosa y poderosa clase de ocho millones de trabajadores argentinos. Hace falta reunir toda esa fuerza y formas de lucha en una Asamblea Nacional de trabajadores, ocupados y desocupados, con delegados elegidos en barrios y lugares de trabajo, que puede comenzar ya a gestarse en coordinadoras desde cada zona, barrio y provincia. Llamamos a los sindicatos combativos, delegados y comisiones internas en lucha, a los movimientos piqueteros, a la izquierda y a todos los que no quieran seguir detrás de la cúpula de los Daer, Moyano, De Gennaro y D"Elia, a reunir fuerzas para impulsar estos organismos de frente único para la lucha de masas.
"QUE SE VAYAN TODOS..."
En los pasillos del poder y en la Asamblea Legislativa de diputados enriquecidos y senadores coimeros se aprestan a votar un presidente hasta el 2003. Muchos señalan a Duhalde, el ex-vice de Menem. La Embajada Norteamericana apoyaría este "plan". No podemos confiar en nada que salga de las componendas a espaldas del pueblo. Nadie votado en esa cueva de políticos antipopulares, ni en nuevas elecciones garantizadas por las mismas podridas instituciones como la Corte y la policía asesina, como pide el hambreador del pueblo cordobés De la Sota, Kirchner y otros, devolverá íntegramente los ahorros a las clases medias, ni castigará a los represores del pueblo, ni dará trabajo genuino para los 5 millones de desocupados y subocupados. Los revolucionarios del PTS luchamos por un gobierno de los trabajadores y el pueblo. Aún la mayoría del pueblo no ve esta salida, pero millones reclaman "que se vayan todos, que no quede ni uno solo" como se canta en la Plaza de Mayo. A ellos y a todas las organizaciones obreras combativas y de derechos humanos, y a los partidos políticos que se reivindiquen democráticos, en particular los de izquierda, les proponemos redoblar la movilización para impedir todo pacto y "respuesta a la crisis" antidemocrática y antipopular. La salida más democrática es una Asamblea Constituyente, libre y soberana, donde el pueblo delibere y discuta todo a favor de la mayoría de la población, concentrando en una sola Cámara el poder ejecutivo y legislativo. Que resuelva liquidar la Corte suprema de esa casta de jueces corruptos y determine la elección de jueces por el voto directo del pueblo. Los miembros de la Constituyente deben tener mandatos revocables para terminar con los engaños de diputados y senadores que estafan a sus votantes. Durante el ejercicio del mandato deben recibir un salario igual al de un maestro o un obrero, para terminar con los políticos millonarios y hacer un gobierno barato. Los candidatos a diputados constituyentes deberán ser promovidos, no desde los cerrados comités de los viejos partidos del régimen, sino de asambleas locales cercanas a las necesidades del pueblo y ante su vigilancia.
Para lograr esta democracia generosa hay que seguir la movilización hasta barrer con todo el poder existente, preparando una huelga general activa, con ocupación de la Plaza de Mayo hasta imponer nuestras demandas: un gran levantamiento nacional para completar lo que iniciamos en las jornadas revolucionarias del 19 y 20 de diciembre.
PTS
Partido de los Trabajadores Socialistas









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